Subir para cruzar

En la tarde roja,
subiendo por la ladera del volcán,
los nombres se queman,
bajan rápido hasta la playa
con la velocidad de quien se quiere ir.
Caminos largos cargados de recuerdos,
anoche cruzaba el puente de madera que mi padre construyó con sus manos,
del otro lado el volcán siempre espera,
los nombres ruedan por el riachuelo,
el valle se queda oscuro como quien ha perdido un amigo.
Subiendo hacia la boca de fuego,
mis pies caminan sobre las cenizas de mi madre,
las que se convierten en tierra nueva,
en la playa de los veranos del futuro,
con una digna mata de plátano que se erige en el medio de ella,
siendo ella.
En la tarde roja, que ya no es roja sino rojiza,
hundiéndose entre el cielo cargado de nubes negras y eléctricas,
las yagas de un amor sagrado rasgan el telón,
abriendo el escenario para nosotros,
los que subimos caminando.
En las uñas se atoran las cenizas,
negras, metálicas, antiguas,
debajo de la ciudad las grietas aguardan,
una señal,
un rugido.
Subiendo la noche se abre,
la nube sola que acompaña la cima se vuelve amiga,
los muertos vigilan el contacto,
allí está,
el ardor de esta herida,
los cuentos sin rumbo,
las posibilidades que no llegarían,
los sueños que he de arrojar para pasar al otro lado,
cruzando el puente de madera que mi padre construyó con sus manos.

Desarraigados

Hay quienes crecen y por más que se extiendan mantienen sus raíces bien ancladas en la tierra. Hay quienes crecen hacia dentro y hacia afuera enseñan solo un puñado de hojas. Hay quienes crecen con raíces débiles que se quiebran con la primera tormenta. Y hay quienes como yo, nos alargamos como un rizoma en el aire. Entre más esta planta aérea se alarga más se encuentra y entrelaza con otras plantas de raíces acrobáticas. Son plantas cuya semilla voló lejos, cayó en un pedazo de terreno fértil, e inició a crecer hacia arriba y a los lados, hasta que sus raíces también se despegaron del suelo, e iniciaron a crecer por encima de las nubes. Pequeñas conexiones electromagnéticas aquí y allá alimentan la planta aérea, como raíces inalámbricas que captan una señal nutritiva.

Los desarraigados son una extraña especie de seres acrobáticos, en constante mutación y expansión, cortan con dolor autónomo las raíces pesadas que los unen a un único grupo de sabia, para intercambiar con otros desarraigados la sabia vital. Al final de sus días su sangre no es de un tipo único, sino un río cuyo caudal recoge cientos de ríos de extrañas providencias. Los desarraigados hacen trueque de libros, de cama, de ropa, de alimentos, de idioma, de recuerdos. A veces incluso intercambian la piel para sentir lo que el otro desarraigado siente. Se encuentran en el aire y al soplo del primer viento se mueven, a veces dispersos, a veces en conjunto, a veces en pareja, a veces en familia, muchas veces solos. Los desarraigados son capaces de compartir las raíces inalámbricas, y no hace falta que otro desarraigado lo pida, el desarraigado comparte todo porque no tiene nada. Nada le pertenece porque es dueño del mundo. Su crecimiento es la anarquía en estado puro, no hay límites para la expansión del desarraigado, para las interconexiones que genera, para el tiempo de su vida, o para el tiempo de su muerte. La ligereza de su existencia le permite estar presente en todo, aprehender de todo, y al mismo tiempo, estar ausente, perderse, hacerse nube y dejar pasar la luz del sol.

Puede suceder que plantas de tierra crezcan tan alto como para poder entremezclarse con las platas aéreas, las plantas aéreas celebran este hecho y a menudo se abrazan a las ramas de las plantas con raíces terrestres por décadas o siglos, pero siempre llega el momento en el que ambas se desenlazan por el cambiar de la dirección del viento. A veces ese entrelazamiento llega a ser tan estrecho que la planta aérea es capaz de generar una raíz inalámbrica conectada a la planta de tierra para volver a veces o para nutrirse cuando es tiempo de sequía del otro lado del globo. Otras veces pasan tanto tiempo entrelazados que la planta de tierra extiende sus ramas más jóvenes alrededor de la planta aérea y se convence a sí misma que se está convirtiendo en una planta aérea, hasta que la raíz lo hala hacia la tierra con tal resistencia que la tensión termina rompiendo las ramas jóvenes y desarmando la maraña de hojas creada entre la planta aérea y la terrestre.

Los desarraigados no son seres sin raíces, son seres con raíces que se extienden en el aire. Sus raíces rizomáticas crean una red de energía que se conecta al electromagnetismo del globlo en puntos específicos para nutrición y comunicación. Sus acrobacias celestes crean otra especie de suelo en el cielo, uno que llama las puntas de las plantas de tierra hacia arriba, hacia el sol, hacia las estrellas, hacia el movimiento del viento. Transmiten la información del mundo a las plantas terrestres, traen noticias para el crecimiento, mezclan el polen, la sabia, los colores. Los desarraigados están siempre listos a sembrar, recoger, intercambiar, y partir, sin abandonar nunca.

Does wisdom come through pain?

Watching Saturday’s sunset by the lake, a young man asked the wind, does wisdom come through pain?
the ducks continued moving around the lake,
the fellows continued drinking beer,
the dogs kept playing
the sun made the sky bleed
the young man lied down on the grass,
put his arms behind his head,
remembered his mom going away,
sailing to the middle of a distant ocean,
remembered the absence,
an invisible hand squeezed his heart,
the air missed,
the tears made a knot in his throat,
the solitude hugged him…
… as he hugs his pillow at night,
… as he’s used to do since he was a kid,
he felt himself infinite and ready to sail,
knowing how to do it without even being on a boat before.
Watching the sun going down into the lake,
a dog barking at the sun,
the fellows singing love songs,
the young man realized the beauty of that instant,
everything that is beautiful is full of wisdom,
and everything that is wise is full of pain,
a pain that doesn’t hurt,
but a pain that connects…
… different temporalities and spaces,
… different faces and sad words,
… different sunsets under the same bleeding sky.

Old folks on a bike

Laughs under the sunshine
sweat coming down the wrinkles
old memories coming out as life’s jokes
trees moving with the spring wind
green movements cheering the afternoon
a casual picnic
birds chirping and kids running
old folks biking around
on a sunny perfect day
that doesn’t carry any regret.

Ya no soy hija

Soy mujer y humana.
Soy nieta y hermana.
Soy sobrina y prima.
Soy amiga y compañera.
Fui hija.
Ahora soy yo.