Archivo mensual: julio 2017

Espinho

La calle es tan larga como la noche. Las casas abandonas cuentan historias en sus otrora vitrales colorados, en las plantas que nunca murieron, en las puertas entreabiertas, en la sombra del humo que emana de sus chimeneas.

La sabiduría grita insegura en el fondo del pecho. Los años vírgenes de la temprana adultez abren sus puertas a una carrera de cachorros. Los ojos transilvanos de Ioana iluminan la gran vía oscura y solitaria que lleva al hostal.

Un pensamiento acalambra el corazón y luego la garganta en una única palabra. Una guitarra y un pez dorado esperan en Casa de Adriano, donde a la puerta golpea el Atlántico cargado con fríos cuentos de Manhattan.

El viejo neozelandés espera el temporal en la hamaca, mientras los venezolanos escriben su tragedia en las cajetillas vacías de Marlboro. Las ventanas de las casas hablan con voces delicadas. Los baldosines verdes, amarillos y azules sonríen en el silencio de la noche.

Y San Juan, hoy más que nunca nos alarga la vida y nos ofrece el tiempo para nosotros, los que caminamos sabiendo que al final de la calle iniciará un nuevo día.

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