Archivo mensual: marzo 2011

Breve Retrato de un anochecer

El mar con cada ola que llega hasta mis pies, y dejando su sal entre mis dedos, evoca una pasión tan profunda que es éxtasis y un placer tan ligero que es armonía, y es justo allí en el horizonte dónde la vida se hace eterna. Ya no recuerdo cuantas horas estuve aquí en el largo de mi vida. Desde que era niña mi padre solía traerme a la mitad del mar, dónde casi podía tocar el sol y verlo hundirse entre el agua.

Estar aquí trae a mi mente muchos sueños, algunos cumplidos, pero la gran mayoría por cumplir. Cada sensación carga consigo recuerdos y deseos. El olor a mar se pega en mi piel, mientras el viento que sopla con fuerza juega conmigo amenazándome con arrojarme a las aguas de plata. El ambiente es nostálgico, hay gente en la plaza, niños que corren, viejos que hablan de la vida, jóvenes enamorados, y yo, sola, como es lo usual. Me senté junto al viejo monumento, ese gran tótem ubicado en el medio de la plaza, lleno de peces de colores. El sol nos acompañaba todavía, pero pronto sería su hora de marcharse. Ese día, el Sol, se había levantado con un temperamento romántico, así que tiñó el cielo color rosa, pero no un rosa cualquiera, éste era un rosa radioactivo.

La música vibraba tan suavemente que me susurraba sus viejos versos al oído, en un eterno coqueteo con la brisa. Sola allí en medio de la plaza del viejo pueblo, todos tenían que lanzarme una mirada, no es fácil ver a una mujer joven sola en la plaza. Saqué de mi mochila arawaka, un trozo de papel y un bolígrafo negro. Lo dibujé de espaldas, con su rostro ligeramente girado hacia atrás pero irreconocible. No podía dibujarlo de frente, yo no lo merezco, y de hecho, ya no lo recuerdo. Por más que el color de sus ojos esté grabado en mi memoria, no soy capaz de trazar el contorno de los mismos, quise diseñar su boca, el labio prometido. Creo que sencillamente no soy capaz de verlo a los ojos, ni siquiera a sus ojos de papel dibujados por mis manos. No soy capaz.

Bajé por su espalda, y por sus piernas. Lo imaginé vestido de blanco, porque el blanco es el color de esta tierra. El calor llama al blanco, siempre, y el blanco contrasta con los vivos colores que inundan este territorio. Con cada trazo dejaba sobre él un poco de mi mar, porque él es mar.  Me faltaban las manos. Cómo serían sus manos? Las manos del hombre lo representan todo, la evolución, la inteligencia, la destreza, el destino, la verdad, la vida y la muerte. Plasmar sus manos no era tarea fácil, y mucho menos unas manos que sólo me habían tocado con la intuición. Sus manos lo eran todo, el principio y el fin. Dejé fluir mi verdad, y en su mano derecha le agregué un habano. Su mano izquierda, en cambio, esta cerrada. Su puño indica fuerza, dignidad, valentía, pero sobre todo, misterio.

Cerré abruptamente el viejo cuaderno, lo metí junto al bolígrafo en la mochila. Sosteniendo mi falda para que no fuera levantada por la brisa, y caminando con los ojos entrecerrados por la arena que volaba por la plaza, me dirigí al viejo muelle. Ese viejo muelle, el mismo que recorrí en medio de charlas con poetas y padres, con amigas y hermanas, y sola tantas veces. Me detuve frente a él, el sol quién todavía guardaba su dulzura rosa, caía lentamente embriagado en el perfume de la María del Mar. Una melodía caribeña que sonaba alegre entre la tarde, se hacía lejana y rumorosa con el andar de mis pasos. Cuántos metros dentro el mar habré caminado?

El viejo muelle ya no tiene luces, las barandas a sus lados han sido carcomidas por el mar, en el camino hay que tener cuidado pues sus cimientos han sido corroídos por la sal, y algunas trampas para los ciegos están dispuestas en su caminar. El muelle nunca ha sido para todos, el viejo muelle sabe seleccionar a sus visitantes. Está lleno de viejos pescadores nostálgicos, de poetas del mar, de enamorados, de niños que corren, de mujeres locas, y de mí. Este viejo muelle está lleno de mí. A cada paso, y entre más me acerco al final, dónde me espera el Sol, más veo mi vida gritando con cada ola que me baña. Con cada paso iba dejando la tierra segura y sólida, para entregarme a la sabiduría del viejo muelle. Mirar hacia atrás es ver la oscuridad de la noche que nace. Justo delante, sobre la línea del horizonte, el Sol que me seduce.

Paso por la vieja casa de la aduana, imaginando allí a mi bisabuelo trayendo el mundo a esta pobre tierra de pescadores y esclavos, de mulatas e indios, de alegría y humildad. Detrás de mí la noche se acrecienta, inunda el vacío de negro. Delante de mí, el resplandor del gran sol.  Y justo allí en el horizonte, en la línea donde el viejo muelle se entrega al mar, él. Él. De espaldas. Con su traje blanco. Con su habano en la mano derecha. Los últimos rayos de sol dibujan su silueta en el contraluz.

Me detengo a unos metros detrás de él, esta vez su mano izquierda está abierta, gira un poco la cabeza, buscándome. El no logra verme, la noche me ha cubierto totalmente. Yo, en cambio, no logro vislumbrar  su rostro. Qué desesperación!

Sol, te ruego que no te escondas todavía, déjame ver el rosa radioactivo en sus ojos antes de que venga la noche.

Después de tanto bla bla bla, un break musical.

Luis Alberto Spinetta, Tu nombre sobre mi nombre.

Vacío Falacia y Contradicción

“Yo creía tontamente que es menester decir la verdad acerca de lo que se elogia, pero por lo visto no es así, y lo que os ha importado es acumular alabanzas hiperbólicas, atribuyendo al amor lo más grande y bello que se pueda encontrar, sin preocuparse de si es verdad”.  Dijo Sócrates a Agatón, durante un banquete, haciéndole notar que sus disertaciones sobre el amor eran vacías, falaces y contradictorias.

Pero desde Sócrates hasta hoy las ideas sobre el amor han sido siempre vacías, falaces y contradictorias. Porqué nos seguimos engañando? El amor es vacío, falaz y contradictorio. Y espero no ser vacía, falaz y contradictoria al tratar de descifrar uno de los misterios más antiguos de nuestra pobre humanidad estúpida y cruel.

El amor es vacío. Físicamente hablando es vacío. Quiero decir, es ausencia de materia, es el no-ser de algo, lo carente de realidad, sin entidad, lo que no es, lo insustancial, lo deshabitado, lo que nunca existió, el vacío es la forma y la forma es el vacío, por tanto todo es vacío, todo aquello que tiene una forma finalmente es vacío. Pero no piensen el vacío como una cosa negativa, el vacío es parte esencial de la física del universo, y de la mente humana. A diferencia de la nada, que es algo que sencillamente no existe, el vacío es la ausencia de algo que sabemos que debería existir. La nada no nos preocupa porque sencillamente es nada, no nos cabe en el pensamiento, no podemos imaginarla, no podemos dimensionarla, no tiene forma. En cambio, el vacío nos da una esperanza, la palabra “vacío” evoca a algo que podría llenarse aunque no se llene nunca, que si bien ahora no es, un día podría ser, lo deshabitado que podría habitarse. El vacío puede explicarse, porque existe, está ahí, se puede sentir aunque carezca de sustancia, e incluso de realidad.

Entonces acordamos que el amor es vacío, cierto? Carece de realidad, de sustancia, no es un ser, ni una entidad; pero es una forma carente de materia, y al igual que la palabra, “amor” y “vacío”, evocan a algo que no está pero que tiene la posibilidad de estar, algo que no existe pero que podría existir. Ambas palabras sugieren esperanza. Y ya sabemos lo que la esperanza hace en nuestras vidas, sencillamente nos permite vivir detrás de algo que seguramente nunca llegará. O depronto sí, pero no comprenderemos, y seguiremos con la “esperanza” de comprender.

Basta de trabalenguas, y sigamos con el siguiente término: Falacia. El “Dios de la verdad cybernética” (wikipedia) dice que una Falacia o Sofisma, es un patrón de pensamiento malo que aparenta ser bueno. PERO, un razonamiento falaz no necesariamente debe terminar en un razonamiento falso, así como un razonamiento bueno no necesariamente es real. Es un pensamiento lógico, pero engañoso y persuasivo. Dejémonos de tantas mentiras, el amor no es el sueño de hadas que todos quieren pintar. Es una enfermedad abominable, nos hace sufrir, nos maltrata, nos hace y nos deshace, es la locura, es una mentira. Creemos que el ser amado es perfecto y es el salvador, sólo porque nos provoca descargas de endorfinas cada vez que le vemos, o incluso según Platón, el amor puede llegar a ser tan mentiroso, que amamos más a una persona ausente (amor platónico). El amor es un autoengaño y biológicamente, nos gusta este engaño, es persuasivo, nos convence a tal punto de llegar a ser real. Es un engaño útil, pues como dije anteriormente nos mueve, nos da esperanza, y energía – como el vacío que es -.

Ahora, de seguro todos ustedes (como si existieran) han sufrido de mal de amores en más de una ocasión. Como tarea les dejo estudiar cada uno de los casos de sofisma, y compararlo con una tragedia amorosa. Divertido, no? Una forma más de comprobar que el amor es una falacia. Y seguimos con el último, pero no por eso menos importante concepto: contradicción.

Una contradicción requiere de dos partes: una verdadera, y una negación de la misma parte verdadera. O, en palabras más sencillas, nadie puede creer en algo y creer en su negación al mismo tiempo. Aristóteles lo dice mejor que yo: Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido. Pero para los fines de este ensayo me voy a inclinar hacia la definición de los soviéticos de contradicción, quienes en su diccionario de 1965 afirman que expresa en dialéctica la fuente interna de todo movimiento, la raíz de la vitalidad, el principio del desarrollo. Recordemos que la dialéctica no es más que la teoría de lo contrapuesto, del conflicto entre ideas.  Y siguen: es  precisamente el reconocimiento de la contradiccón en las cosas y en los fenómenos del mundo objetivo lo que distingue la dialéctica de la metafísica.

Y yo agregaría:  es precisamente la forma del vacío, lo que nos da la sensación de querer llenarlo, pero al tiempo es la forma y el vacío una sola unidad. El amor ha sido, es y será un argumento y un razonamiento mal formado, pero siendo una falacia, parece correcto y se vuelve real. Y finalmente, quisiera reconocer la contradicción que significa cada pareja: dos enunciados, uno la negación del otro, el ser y el no ser al mismo tiempo: el caos, el amor.

Si la dignidad es sólamente humana… entonces?

Lo que vi esa noche quedará grabado en mi memoria, grabado como después de una tortura con choques eléctricos.

En un país desconocido, pero conocido al mismo tiempo, llegué sin un plan, sin una guía, sin una idea. Me dejé llevar por el fluir del viento hacia donde él quisiera llevarme. Así terminé allí esa noche, preguntándome una y otra vez el porqué de mi desdichada suerte. Debo admitir que no fue sólo la noche, desde la mañana la cosa empezaba a tomar forma. Como una buena extranjera no tenía ni idea dónde iba a terminar tal desenfreno.

La excusa es una sola palabra: Carnaval. Y realmente después de esta experiencia ahora tengo dudas de lo que yo creía, era el carnaval; una muestra folclórica y cultural de un lugar. Pero va mucho más allá de eso fuera de los límites de mi ciudad. Cada pueblo del mundo tiene un carnaval y la justificación no es más que una, el desaforo y la violación de las leyes, al menos por un día. Debo reconocer que para violar las leyes en mi ciudad no se necesita esperar a un día especial en el año, se violan cada minuto a diario, y la gente tampoco necesita un día en especial para ser alegres y espontáneos. Caso contrario, a mi punto de vista, el de los pueblos andinos. Uno que vive acostumbrado a verlos siempre tranquilos, silenciosos y sumisos, es verdaderamente shockeante verlos fuera de sus ropas de siempre.

Pasa que Latinoamerica no es Venezia, aunque en algunos lugares se ha logrado educar a la gente alrededor de la conciencia y la convivencia en el carnaval, pareciera que muchos otros pueblos de nuestro continente –  gracias a nuestra historia de colonización –  han olvidado realmente sus culturas, para “asemejarse” o “mal imitar” comportamientos occidentales carnestoléndicos que poco tienen que ver con nuestras verdaderas tradiciones. Nuestras culturas contaminadas por un catolicismo represor y malvado, requiere necesariamente de un espacio que permita burlarse de Dios, de los curas, de la represión sexual, etc. Tanto que el carnaval se rige por la semana santa, y ésta directamente por la luna.

Ha sido entonces el legado religioso occidental que ha propendido por la desaparición de la dignidad, como de todos los males actuales de la humanidad. No se trata de esta gente, o de este pueblo andino en particular. Es una secuela dolorosa de una sociedad que logró acaparar al mundo con sus virtudes, pero también con sus defectos. Mientras que antes de la conquista, nuestras sociedades ofrecían fiestas al sol y a la luna, a la fertilidad, y a la naturaleza, los occidentales se revolcaban en el delirio y la desesperación que les provocaban los diez fatídicos mandamientos, las reglas de oro que han tratado de recortar nuestra autonomía hasta el punto de hacernos sacrificar cualquier cosa con tal de gozar al menos de un instante de completa libertad.

Entra entonces la pregunta sobre la libertad. Todos fuimos libres, desde los griegos a los aztecas, desde los mongoles hasta los nórdicos. La primera representación escrita del concepto “libertad” se cree que es la palabra cuneiforme sumeria Ama-gi. Se cree que es la primera instancia de los seres humanos utilizando la escritura para representar a la idea de “libertad”. Traducido literalmente, significa “volver a la madre” , No volver “al Padre” (divino, celestial e invisible). La frase volver a la madre, pienso yo, se refiere a la madre naturaleza, a la naturaleza humana. Y es propio de ella y únicamente de ella: la libertad y de la mano la dignidad.

Escuché decir a un viejo sabio, que la “dignidad” es el único valor que en la naturaleza únicamente se puede atribuir al hombre. Es decir, un perro puede ser tierno, un gato grosero, un delfín inteligente y etc – al menos así me lo enseñaron las fabulas- pero la dignidad es esa característica únicamente humana que se nos atribuye justamente al hecho de poseer un pensamiento y una personalidad propia. Es el sentimiento, que como indica su nombre en latin dignus, hace referencia a la cualidad humana de sentirnos valiosos, gracias al raciocinio y al ejercicio de la libertad.

Ahora bien, está más que claro que la dignidad no siempre ha tenido el significado que tiene. Desde siempre ha habido gente capaz de sacrificar su dignidad por comida, o techo, o… no sé qué más. Y el mundo moderno no es la excepción, por el contrario. Dicho esto, me cuestiono todavía, si es el carnaval una excusa para perder la dignidad sin necesidad de hacerlo.

El degenere comenzó a las 1o am más o menos, cuando un grupo de gente empezó a agruparse a lo largo de una de las calles de la ciudad – o del pueblo diría yo, aunque signifique un insulto para sus habitantes – a las 2 de la tarde comienza un “desfile”, desfile que a la gente poco interesaba, la cultura no era el valor principal del encuentro. La cultura de este lugar se reducía a una sola cosa: la espuma. La diversión era bañar a la gente desconocida, de cualquier edad con este químico tóxico, directamente en los ojos. Pero, estamos en Carnaval!!! decían, pero y dónde queda la tradicón, la música, el folclor?? Los grupos folclóricos indígenas que bailaban en el desfile, luchaban con la muchedumbre para hacerse paso, mientras tenían que soportar a cientos de personas agrediéndolos con espuma, tinta,  agua y demás sustancias líquidas.

Realmente es fuerte la dececpción que se vive de la raza humana cuando se le ve agredirse a si misma, cuando el valor intrínseco con el que nacemos se ve olvidado, o quizá nunca aprendido.  El carnaval parece representar el deseo de la gente de renunciar a su condición humana, porque aunque la locura es también una condición humana, es elogiada justamente por su carácter intelecutal… La pérdida de la dignidad no obedece a la locura, obedece a la ignorancia, pero sobre todo al rechazo de la propia razón, de la personalidad y del verdadero sentido de la libertad.

Sobre la belleza femenina

Dejando claro que creo firmemente en la independecia y libertad de la mujer, que soy de aquella corriente feminista que considera a la mujer el poder que mueve al mundo, y que de hecho, a empujado a la historia hacia adelante. Que afirmo fervientemente que las capacidades femeninas son mucho más efectivas de lo que se cree y ha sido desde hace siglos un secreto por descrifar, y que aún pueden guardar la salvación de esta sociedad. Hago parte del ese grupo de mujeres que odian a otras mujeres, cuando las vemos exhibiendo su cuerpo por dinero, cuando regalan su dignidad, cuando se dejan tomar como objeto sin respeto alguno, cuando creen que ellas mismas deben estar en casa obedeciendo a su marido y que son “trofeos” o que nacieron irremediablemente para una fatalidad procreadora. Detesto a esas mujeres que no se quieren como son, y a los 20 años ya han sufrido el karma de tres cirugías y cuya máxima en la vida es tener más zapatos que la vecina. Repudio a esas que creen que su salvación es encontrar un marido rico, pero sobretodo a esas que no reconocen en lo más mínimo el encanto de nacer mujer.

Ciertamente estas últimas afirmaciones son justificables, y sin duda hay mujeres que inteligentemente usan su belleza física y saben manipular el sistema a su antojo. Quien reproche tiene todo el derecho de hacerlo, siempre y cuando, sea con una respuesta inteligente. Aclarando estos aspectos, hablemos entonces de la belleza femenina.

Santo Tomás de Aquino dió la mejor definición de belleza que jamás haya oído: “Belleza es todo aquello que causa placer la primera vez que se ve”. Esto implica diferentes reflexiones: Cualquier cosa puede ser bella; Placer tiene muchas definiciones pero en su totalidad, es un pensamiento o una sensación agradable y positiva; este Placer debe generarse instantáneamente ante algo que no conocemos, que no hemos visto antes; y por último, no es lo mismo que veo yo, a lo que ve usted, la belleza está en el ojo del espectador.

Debo aclarar también que ese cuento de la belleza interior a mí nunca me ha convencido, es decir, claro que una persona puede poseer muchas características de su personalidad interesantes y bondadosas, esto lo hace una buena persona, o un excelente ser humano. Pero eso no es visible, es reconocible a través del tiempo y de la cercanía con esa persona. Yo creo en la belleza física, no sólo humana, algo bello es algo que se puede reconocer a través de los sentidos, una composición, una obra de arte, una textura agradable, un buen aroma, o una comida deliciosa.

Como se puede leer en el primer párrafo, y como ha escrito Clarissa Pínkola, creo que la naturaleza femenina es un mundo poco explorado. Creo que tenemos conexiones y tendencia a ser sensibles hacia cosas que los hombres no son capaces de sentir. Soy también defensora de la naturaleza y del papel que el genero femenino humano está para cumplir, independientemente de cuán intelectual, homosexual, atractiva, emprendedora o post moderna seas.  Porque está claro que cada minúscula especie del planeta tiene un papel en la armonía del mismo. Y una mujer debe ser bella estéticamente hablando.

No se trata de hacer una batalla entre las mujeres poco agraciadas, no me considero la belleza por excelencia, he de haber mis defectos físicos, como todas los tenemos. Pero el ser poco agraciada no interfiere con el ser atractiva y hembra. Claramente la belleza femenina tiene un papel importante en la atracción del sexo opuesto (y esto no es machismo, un hombre también debe cortejar a la hembra) con fines reproductivos, entonces la belleza más allá de ser simple cuestión de estética o simetría, o proporciones, debe ser la afirmación del mismo sexo, el mostrarse no “femenina”, sino hembra. Mujer.

Este post puede tener muchas contrarespuestas, y todas seguramente serían de tipo “cultural” pues la belleza es apreciada de modo diferente en cada cultura. Y es cierto, en cada lugar del planeta, la sociedades han establecido pautas para los roles que debe cumplir cada género. Pero, con pautas o no, la mujer tiene el rol biológico de engendrar la vida, y esto, representa la primera diferencia con el otro género, y lo que otorga al sexo femenino capacidades físicas y psicológicas distintas a las del hombre.

En la sociedad occidental, desde hace, relativamente, muy poco la mujer ha venido luchando firme para dar un giro de 180° a la concepción del papel de la hembra en dicha sociedad. Aunque todavía hay un largo camino por pavimentar, las mujeres de hoy – las que hemos querido aceptar el reto – gozamos de ciertas libertades que nuestras abuelas, por más que se sientan celosas y crean que sus tiempos fueron mejores, no vivieron. Simone de Beauvoir con el simple hecho de titular una de sus obras “El segundo sexo” recuerda al mundo que hay un sexo al que incluso grandes intelectuales como Freud y Nietzche subestimaron.

La Revolución

Playa del caribe, una fiesta de vísperas de carnaval. Esta no es una fiesta común, es un concierto de músicos underground de todo el país, sus influencias son claramente africanas al mejor estilo de Fela Kuti, o Mtukudzi, con guitarras psicodélicas. La mayoría del público es femenino.

Entrar allí siendo mujer es realmente difícil. Hay demasiadas mujeres hermosas. Pero no de hermosuras comunes, todas estas mujeres son diosas caribeñas. Al abrirse paso hacia la tarima los ojos no pueden dejar de asombrarse ante tanta belleza. Allí están esas cuatro, bailando entre ellas, cada una distinta de la otra, y cada una hermosa como la otra. En otra esquina, está ese par, observando el ambiente  en una charla infinita. Hablando con ese chico, está ella, con ese vestido señido al cuerpo, una melena de león, que al contrario de la leona reclama poder, reclama la parte masculina y fuerte que desde siempre nos han querido quitar. Allá está esa otra compartiendo con su amiga que estuvo en el Amazonas el mes pasado, sus experiencias recorriendo la India. Pasa por tu lado esa otra, con una blusa corta y un pantalocito pequeño, con paso fuerte y decidido, esa mujer reconoce su belleza, intimida a cualquiera, su mirada quema los ojos de los hombres que la rodean. Y allí estaba yo en el medio, feliz de estar rodeada de bellas mujeres, cada una con historias, cada una firme defensora de su feminidad y de su libertad. Este es el mundo de las mujeres, el día que los hombres lo entiendan, pero sobretodo que las mujeres lo entiendan, grandes cambios se verán en nuestras sociedades.

Finalmente, 2000 años de patriarcado no parecen haber funcionado muy bien.