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Primero Francisco

Seis de la mañana y María no contesta el teléfono. Su madre la ha estado llamando desde las 8 de la noche del día anterior. Con esta ya son 267 llamadas las que ha realizado a lo largo de la noche. Mientras tanto, entre la desesperación de no ver llegar a su hija a casa, Laura ha reyado las paredes de su habitación e incluso ha intentado cortarse las venas, bien sabiendo que no lo haría de veras y bien sabiendo también donde se encontraba su hija esa noche. Sabía que estaba con Francisco, un hombre de 39 años, sólo 4 menor que ella, mientras que María tenía 22 recién cumplidos.

María era bella e inteligente, no se sabía si más bella que inteligente o viceversa, pues poseía en palabras de Francisco “esa belleza tan sublime que duele” y había poseído desde siempre una inteligencia muy superior a la de sus contemporáneos. Quizá era justamente esa inteligencia la que daba a su mirada esa profundidad shamánica que sólo las sabias mujeres mayores de los pueblos nativos llegan a cultivar a través de los años. A su corta edad era capaz de hablar perfectamente español, francés, e inglés, y entendía claramente el italiano y el portugues. Su ávida pasión por la lectura y el conocimiento, le habían conferido la habilidad no sólo de leer un gran volumen de libros, ensayos y revistas, sino de interiorizar cada historia y cada reflexión, a tal punto, que al evocarlos no sentía de estar recordando un pasaje de un libro, sino su propia vida. Esto era lo que provocaba a los hombres. Todo el que la conocía, por lo general en los lugares que ella frecuentaba: el teatro del barrio Las Casas y el del centro, el cine público distrital, los bares bohemios de la sexta, la biblioteca de la U Central y el pequeño cine independiente de La Pradera donde se la podía encontrar sin falta todos los días de lunes a viernes, y uno que otro sábado en función vespertina, caía completamente rendido y estupefacto ante su inminente integridad. Quien la quería encontrar sabía que la vería en todo concierto, exposición o evento cultural de la ciudad. A fin de cuentas, esta no es una ciudad muy grande.

Francisco era perfectamente conciente de la belleza y autenticidad de María, así como era conciente de su pasión hacia ella. Era honesto consigo mismo, y si bien sabía que era una joven encantadora, sabía también que aún le quedaba mucho trecho para convertirse en una mujer. Sabía que su atracción hacia ella no solo se generaba por su pensamiento y su vivacidad, sino por la frescura de sus labios, de sus pechos, de su sexo. Él, que era un hombre ya bien experimentado en el tema del amor, el sexo y las mujeres, que había recorrido del mundo y estudiado en las mejores universidades de Europa, perdía completamente la cabeza cuando se trataba de María. La conoció en una charla sobre Steiner, en la cual él era el moderador, y donde ella se levantó a afirmar, con un humilde modo a la vez imponente, que toda poesía era filosofía y luego alababa con lujo de detalles el libro por el cual había conocido el pensamiento del filósofo francés “La poesía del pensamiento”. Francisco quien le había dado la palabra minutos antes, al fijar sus ojos en la muchachita que hablaba con dulzura sobre milenios de filosofía occidental, sintió un calor tan denso dentro de su cuerpo que cuando trató de retomar la charla, su voz había quedado arrinconada en lo profundo de su diafragma. Le tomó un par de segundos normalizar su respiración y volver a dirigir la conversación sin demostrar al público la perturbación que la joven le había causado. Se tranquilizó un poco al notar que dos de los panelistas hacían comentarios sobre ella y que él no había sido el único en caer ante sus beldades.

Casualmente, la encontró al día siguiente en uno de los bares bohemios de la sexta. Se sorprendió al verla sola tomando un vino caliente y leyendo un libro de Steiner, uno de los que se había hablado el día anterior. Francisco, quien estaba acompañado de Simona, una treintañera italiana que visitaba el país, deseó con todas sus fuerzas que la milanesa desapareciera de su lado y así quedarse libre para cortejar a María el resto de la noche. Al ver a María de lejos, tomó a Simona de la mano y diciéndole “está muy lleno, vamos al de al lado que el barista es amigo mío” la sacó del lugar antes de que María lo viera e imaginara que estaba comprometido. Fue una reacción natural que afloró instantáneamente del galán que es. Mientras Simona hablaba en su confuso español, y él se fijaba en las manchas cafés de sus dientes a causa del tabaco y en la belleza marchita de la italiana, no dejaba de imaginar a María sola, en el bar de al lado, leyendo a Steiner. Pensaba en cuánto le habría gustado levantarse de la mesa, y volver a verla, primero en silencio, oculto, detrás de la ventana del bar escondido donde no pudiera verlo, y luego acercarse a ella con el pretexto obvio de la charla del día anterior para entonces hablar de filosofía y poesía y literatura, y verla diáfana, divina, hablando con sus labios carnosos y rojos, sobre la vida con esa ilusión que los jóvenes poseen cuando apenas van a salir a ver el mundo.

“Che cazzo pensi?” le dice Simona entre risas y él solo nota las arrugas de sus ojos, se fastidia con lo que ve y en un flashforward ve exactamente lo que pasará un par de horas después cuando la lleve a su apartamento y la desvista. No puede evitar hacer una vaga reflexión sobre la belleza efímera de la mujer, sobre la ligereza de las relaciones que entablaba y lo insulso que le resultaba el sexo con sus amantes casuales. “Ou! Ma sei proprio andato via!” le llama la atención Simona con cierta simpatía, Francisco se despierta sintiéndose algo culpable de los pensamientos que ha tenido y del rechazo  que ha sentido hacia ella y sus 32 años. Pero luego pensó en María y supo que a ella nunca le pasaría lo mismo. Mientras muchas otras a esa edad habrían perdido ya su belleza física y se habrían desgastado por los golpes de la vida, María no perdería nunca esa belleza acentuada por la sabiduría que ya le había sido conferida. María sería bella siempre, las canas y las arrugas no acabarían nunca con esa poderosa mirada tan exquisita y rara. El resto de la noche hizo su mejor esfuerzo para apartar la imagen de María de su cabeza, pero no tuvo éxito. Simona se dirigió al baño, Francisco pagó la cuenta y salió a fumarse un cigarro, aprovechó la ocasión para asomarse por la ventana del bar contiguo y ver si María seguía allí. Pesimista, pues ya había pasado más de dos horas, Francisco se acerca a la ventana tranquilo y desprevenido, quizá por ello el golpe de frío en el pecho que se llevó al verla fue tan fuerte como para dejarlo nuevamente sin aliento. “Sei qua! Vamos?” Dice Simona. “Si, si” responde Francisco y se va, sintiendo que comete un gran error.

Esa noche, después de prácticamente “echar” a Simona de su apartamento después de follarla, Francisco permaneció solo en la sala, pensando en María. Recordando cada uno de sus gestos y palabras, todos los que su memoria le permitiese. Esa noche decidió no volver a ver a ninguna de sus amantes y se propuso en cambio volver a ver a María y hablar al menos una vez con ella. Sentía que sólo así iba a romper el hechizo.

Nirvana-Peste

La sangre viaja rápido a mi cabeza y a mis puños, quiero golpear, masacrar, torturar, matar. Agacho la mirada, busco algún punto con el cual distraerme, respiro profundo, trato de hallar la paz que se esconde en lo profundo de nuestros corazones. Corro veloz a ella huyendo desesperadamente de la ira, si le permito alcanzarme no sé de qué sería capaz, y esto me asusta. Ya he golpeado, no es una grata sensación. La pasión logra apoderarse de mí cegándome el pensamiento, por esto prefiero escapar. Veo entonces mis pies que desesperados me mueven a lo largo de una oscura alcantarilla que emana gases calientes de olor nauseabundo, me deshago de mis ropas tratando de refrescarme, pero no lo logro, mi corazón late fuerte, siento el hervor de mi sangre recorriendo cada una de mis venas. No hay espacio para el pensamiento, sólo para la cólera. Ratas gordas se cruzan en mi camino, sus voces hacen eco en estos túneles subterráneos, el rumor de los automóviles me bombardea los oídos, el chillido del metro deteniéndose me hace doler la cabeza, la ciudad tiembla sobre mí. Los transeúntes se dirigen a sus destinos sin pensar en esos que vivimos en las entrañas más oscuras de la ciudad y del alma. Escuchan la música en los trenes, no se miran, no se hablan, tiran las colillas de los cigarros sin hacer caso, leen los periódicos y las publicidades como cuentos para niños. Yo en cambio corro, sí corro, en las alcantarillas huyendo de la furia y el pánico. Grito mientras corro. Lloro mientras corro. Llamo a mi madre, a mi padre y a mi hermano, llamo a mis amigos, nadie acude a mi rescate, todos le temen a las cloacas, a los túneles donde se entra sin saber si habrá una salida, parece tratarse de un laberinto único con algunos agujeros hacia la superficie, hacia la luz. Corro pero siempre me encuentro en el mismo punto, o en puntos distintos que (mierda!) parecen ser iguales, cómo diferenciarlos?

Huele a muerte y no sirve la desesperación. Me detengo. Respiro. Me seco las lágrimas. Descanso las piernas. Miro a mi alrededor y trato de reconocer lo que me rodea. Cadáveres. Un zapato viejo. Mierda. Ratas. Bolsas de supermercado. Gatos negros. Basura. Abortos. Máquinas oxidadas. Cemento. Moho. Barro. Un reloj detenido. Una botella vacía de whiskey. Dentro de mí la rabia. La dialéctica de la humanidad recae sobre mi espalda y duele, los susurros de la gente llegan a mis oídos como lenguas muertas que no logro comprender. Todos hablan, se cuentan sus penas, despotrican de los gobiernos, de los errores del pasado, de los improperios del presente, de la desesperanza del futuro. De qué sirven todas estas palabras? Son como mis pasos, rápidos o lentos, pisan siempre el mismo suelo, este que pisamos todos y que nos conduce desafortunadamente o afortunadamente al mismo lugar, porque aquí donde estamos, aquí nos quedaremos, no importa cuánto corramos, no importa cuánto caminemos, no importa cuánto nos duela el cuerpo, o cuánto le dolamos nosotros a él, cada palabra es sólo otro ladrillo de este laberinto. Cállense! Cállense todos! Detengan los motores! Apaguen la radio y la tv! Muerte a los símbolos! Sólo en el silencio podemos confiar. Comienzo a correr de nuevo, más fuerte que antes, más enojada que antes, correré cuánto mi corazón pueda bombear, cuántos mis pies puedan desgastarse, no miraré el laberinto, sólo correré más fuerte, con más rabia hasta que pueda estrellarme y desangrarme contra uno de estos muros lógicos o hasta que pueda romper toda lógica y toda retórica.

No sé cómo llegué a este repulsivo lugar, así como usted no sabe cómo fue que llegó a los brazos de su madre… Sí, recuerdo, llegué huyendo de la ira, y aún estoy huyendo, como usted huye también.

Una noche en una calle

    • … Oye y tus penas de amor, cómo terminaron??

    • Como uno siempre sospecha. Lo mas terrible del amor es que se olvida. Es así de simple. La amaste, te amó. Y se termina. Algo queda siempre. Y según pasa el tiempo, se hace un recuerdo mas lejano, hasta el punto de convertirse en una anécdota.

    • Terrible. Es terrible.. es justamente esto lo que me perturba. Cuando pienso en los amores que tuve no puedo evitar sentir un vértigo. Parece que todo finalmente se esfuma. Cómo puedes volver entonces a querer meterte en esto?

    • Porque uno se olvida. De verdad. Es como no recordar un accidente de coche. O un trauma infantil. Es un sistema de protección. O depronto lo recuerdas pero aniquilas el recuerdo del sufrimiento, y como amar es sufrir…

    • Pero no! Yo quiero creer que es más sublime que un simple archivo perdido en el disco duro de la memoria. Pero creo que tienes razón, basta volver a amar para volver a soñar, a sufrir…basta volver a amar para olvidar.

    • No lo sé. Yo por lo menos funciono así. Olvido muy rápido.

    • Te olvidaste de ella?

    • ¿De ella? No, de ella no. De lo doloroso que fue todo, si.

    • La amas todavía?

    • ¿Ahora? No. Ahora estoy con Tania. Pero ella siempre será alguien importante en mi vida, seguramente más ella para mí que yo para ella.

    • Eres libre… Todavía recuerdo cuánto sufriste. Al menos te liberaste del sufrimiento.

    • Eso es una ilusión. Ahora soy de otra.

    • Y amas a Tania?

    • Si… Amar después de la primera vez parece mas natural.

    •  Para mí en cambio, se me hace difícil  amar así como la primera vez. Entre más amores, más desamores, entre más desamores, más heridas, entre más heridas, más paranoias y miedos, y entre más paranoias menos libertad…. Me acuerdo hace un tiempo que me decías que nunca podrías olvidarla, que era la mujer de tu vida, que soñabas con estar con ella por siempre… y más…

    • Lo fue. Pero uno vive muchas vidas. Muchos Ahoras.

    • Pero siempre traté de decirte eso… y te ponías super testarudo..

    • Estar enamorado no es ser el hombre mas razonable.

    • Cierto, y eso es justamente lo que me encanta… ser capaces de perder toda lógica, toda razón…ha de ser por esto que sufrimos.

    • ¿Cuando querrás dejar de sufrir por tus propias cavilaciones?
    • Perdona pero porqué otra cosa se supone que uno deba sufrir sino por nuestras propias reflexiones nocturnas?
    • Venga . Vámonos de cerveza. Vinos. Whisky. Vámonos.
    • Somos dos putos gatos tu y yo, vagando entre los basureros de la ciudad.
    • Una gata y un perro… Me gusta la diferencia.

Lapislázuli I: Charla con un loco

Lapislázuli

Volví a mi casa un poco triste. Vi una de esas películas tan bien hechas, tan reales, que asustan y deprimen, simplemente porque recuerdan que el mundo es una mierda, que la vida es una tragedia y que el sufrimiento es su única constante. Volví al cuarto oscuro de la lavandería. La luz de la habitación se jodió completamente, no se ve nada, absolutamente nada. Me metí entre las cobijas con un sentimiento oscuro dentro de mi, y con la intención de poner la cabeza en blanco, cerré los ojos.

Un sol implacable tiñe el interior  de mis párpados de color rojo encendido, y me quema la piel, llevo el torso semidesnudo. Una gota de sudor rueda por mi frente y termina en mi oído. Me reincorporo rápidamente y ahí está él, con una guitarra y la vida roída como su barba. Me sonríe. Iniciamos una caminata por este desierto, al fondo se ve una hermosa cadena montañosa con nieve en la cima. Un hermoso lago a nuestros pies.

Él me recuerda a un extinto profeta, aquél delgado, blanco, con barba y pelo largo, que hablaba locuras. Nos sentamos a la orilla del lago, a observar el medio día.

Xeh: En qué parte de nuestra única, querida y contaminada nave espacial te encuentras?                                                                                                                                Soñador D: Brasilia

Xeh: Qué tal la vida? Eres feliz?                                                                                      Soñador D: Creo que sí, por un segundo conocí la felicidad y tu dónde estás? Eres feliz?

Xeh: En Quito, muerta de frío… Feliz? Llámemosla momentánea                        Soñador D: Qué haces en Quito? Por favor salúdame al Cotopaxi, y de paso al Pichincha para que no hayan reconres – dijo sonriendo.

Xeh: Hago un programa de radio de denuncia social en Latinoamérica. Hoy la desnutrición infantil en Guatemala, ayer los mapuches de Chile, mañana Brasil y el tema de la educación…                                                                                                      Soñador D: guauuuuuuuu! Qué groso! Tu voz  se escucha en toda Latinoamérica, no es para poco. Crees que pueda tocar mi guitarra y que al menos sea escuchada por alguien alguna vez?

Xeh:  Eso no es un problema. Búscamos gente como tú. Sería un gusto tenerte en Quito… me encantaría verte                                                                                                     Soñador D: Masa, Xeh y como es? Se vive ahí? Hay laburo?

Xeh: Pues estamos todos igual de jodidos no? Es cuestión de suerte, como todo.                                                                                                                                                          Soñador D: seee, está todo tan loco.

Xeh: Ven aquí, donde estoy yo, ven por el Río Amazonas                                           Soñador D: Viajón! en cualquier momento aparezco, es sólo llegar. No ha de ser tan difícil, estos piés han estado reclamando nuevas espinas.

Xeh: Siento una gran necesidad de volverte a encontrar, todos parecen siempre tan metidos en el viaje y tan convenidos de “la realidad” que a veces me confunden y termino yo también engañándome a mi misma.                                 Soñador D: todo corre hacia ahora, aquí estamos sin haberlo querido y sin estarlo realmente, y si, ‘tá to’o mundo loco en este mundo.

Xeh: muy loco webon! muuuuuuy loco! a veces no sé si voy a resistir. Debe ser por eso que necesitamos encontrarnos… para recordarnos mutuamente cómo es realmente el asunto.                                                                                                                    Soñador D: Si, ya sé. Es una cagada. La gente está loca, tanto, que para ellos, nosotros somos los locos. Y sabes? Se vuelven peligrosos, y a esos que nos recuerdan que es sólo un paseo, los matan, los desaparecen. Hay que tener cuidado, pero también pienso que debemos intentar ser luminosos porque pronto las cosas van a cambiar y vamos a tener que estar bien en la justa.

Xeh: Cuándo?                                                                                                                           Soñador D: no sé pero creo que no va a durar mucho más esta locura así y seja voce a mudanza que espera ver no mundo. Y hay que estar en la jugada, bien firmes.

Xeh: Me estás asustando, pero si dices que es la solución, confío en ti. Qué debo hacer?                                                                                                                                                     Soñador D: tenemos que ser nosotros el cambio que esperamos ver con cosas básicas. Estuve viviendo fuera de la ciudad reciclando al 100 y con baño seco y guau loco… no sé, estamos muy lejos de la natura pero hay que volver a intentar. No olvidarnos de ella nunca, y recordar que no somos más que una parte mínima del cosmos, cosmos que además nosotros no conocemos y por ende, no sabemos en realidad qué hay detrás de él.

Xeh: tienes razón… hemos olvidado muchas cosas, comenzando por nuestra propia ignorancia y nimiedad.  Esta vorágine de reflexiones me apabulla e incluso me produce temor.

Hubo silencio. Nos detuvimos a observar como un color turquesa radiante se apoderaba del lago; lo que era una línea sutil en el horizonte, está a punto de llegar a nuestros pies. Los latidos del corazón empezaron a acelerarse al ver el azul que se acercaba, expectantes, no le quitamos los ojos de encima, y justo en el momento en que el agua se había convertido en un Lapislázuli, un viento suave pero imponente nos impactó el rostro.

Soñador D: Abajo el miedo, arriba el arte! El viento sobre el lago hace visible lo invisible. No te deprimas, explota desde adentro. Escucha al maestro que dijo:

Lo que estalla desde adentro es fuerte                                                                                          Lo que quiebra desde afuera es débil

Xeh: Eres grande. Eres luz. Gracias.                                                                                       Soñador D:  Sigue tu camino y recuerda, que es sólo un sueño. Somos sólo lo que nuestra imaginación ha querido que seamos.

Desperté habiendo olvidado todo lo anterior, me dirigí con prisa al cafecito de enfrente, a tomar algo caliente para apaciguar el frío. Una cara conocida interrumpió mi reflexión matutina, esa clase de reflexiones eternas y sin salida que se hacen con la mirada perdida en el firmamento, y con esa cara que grita al destino, te odio. Bueno así. No recuerdo a esta mujer, pero su presencia no me incomoda, al contrario.

“Mi nombre es María Paz, tu debes ser Xeh. Vengo de Chiloé, te estaba buscando. Podemos hablar?”

Noticias de la vejez

En el cuarto de la lavandería empiezan a suceder cosas mágicas que no sobrepasan la barrera del concreto pero sí las de la conciencia. Ya sé cómo prender la luz que antes no servía: al parecer hay una conexión que no funciona debajo del switch, dando unos 4 o 5 golpes rápidos, ella se supone que debe prender. Ahora, puedo ver cosas fascinantes. Por fín, todo está organizado. Como por arte de magia el desorden desapareció. Todo empieza a tener un lugar específico. Duermo tranquilamente. Hallo un poco de mi, aquí.

Esta noche descubrí mis piernas. Hace mucho que no las observaba. Encontré esos tres lunares en los muslos que tengo desde antes de tener uso de razón. Realmente hace mucho frío. Mucho. Casi no me deja escribir. Desde antes de tener uso de razón, ya hace algunos años, no serán muchos pero a la vez sí. Porque, y hasta ahora empiezo a darme cuenta, los años pesan.

El año pasado en las montañas de Italia conocí a esta mujer de 79 años. Un vivo retrato de a esos que les pesan los años. Mirada distraída y desganada, de poco comer, de pesimismo absoluto, de pocas sonrisas y pocas emociones. Es poco lo que sé de esta anciana mujer; sé que entre las dos hay una brecha de mundo que se metió entre nosotras sin que ninguna de las dos nos diéramos cuenta. Una cuenta de días tan igual a la cuenta de años, días que para la historia pueden ser años. Nos une el hecho de ser mujeres, pero nos separan los kilómetros luz que hay entre nuestras cabezas. Y está bien. Lo impresionante es su cansancio de la vida. Sólo ella sabe que vio en estos 79 años, y qué no vio. Sólo ella sabe el porqué de sus pasos pesados, el anhelo de muerte.

Esta mañana en el trabajo, estuve viendo en directo la aparición de Fidel Castro, en la clausura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y la celebración de los 50 de la invasión a Bahía Cochinos o a Playa Girón. Wiki pedia resume bien: fue una operación militar en la que tropas de cubanos autoexiliados, entrenados, financiados y dirigidos por la CIA, intentaron invadir Cuba en abril de 1961, con el propósito de tomar una cabeza de playa, formar un gobierno provisional y buscar el apoyo de la OEA y el reconocimiento de la comunidad internacional. La acción acabó en fracaso en menos de 72 horas, fue completamente aplastada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Más de un centenar de invasores murieron, y los cubanos capturaron a otros 1.200, junto con importante material bélico. En el bien o en el mal, los “malos de la película le ganaron a los héroes gringos en la vida real”.

HA – HA!! (By Nelson Muntz)

Y bueno, Fidel llegó con su sudadera oscura, sus canas, sus arrugas, su vejez en su esplandor. Se sentó allí como un Rey, sin decir palabra, con el solo orgullo de sentarse frente a toda esta cantidad de gente que lo aplaudía, sabiendo sólo él en su cabeza, todo, todo, lo que en el bien y en el mal significaba ese aplauso. Sabían ellos porqué aplaudían? No. Lo sabíamos nosotros? No. Lo sabían ustedes? No. Y ellos? Tampoco.

Lo sabía él.

Me acordé de mi abuelo que es menor 14 años que Fidel y padece el terrible Alzheimer. Él no sabe quién es, no sabe quiénes somos, pero, tampoco se lo pregunta. Es el nivel de inconciencia más verdadero, más real que pueda existir. El vacío. El blanco.

Ahora, imagínense ser Fidel y no acordarse de nada! Él tan aclamado y tan odiado, tan todo. Tan revolucionario, en el sentido personal. Una cara. Un icono. Haber mantenido a todo un pueblo soportando ir en contra. Y esto no tiene que ver con la política, sino con el hecho del ser rebelde porque sí, de llevar la contraria por las razones que sea. Se requiere mucho valor.

Hoy Fidel no dijo palabra, sólo tenía esta mirada imperturbable, tranquila, serena. Mayor unos cuantos años que aquella mujer italiana, Fidel encarna el sentido más sublime de la vida, el haber vivido, y gozar del placer y el honor de haber puesto la propia tinta en el papel de la historia. Claro que todos tenemos una historia personal y rica, pero hay personas que logran, de algún modo, marcar de manera significativa la vida de otras personas, y son recordados por ello con el paso de los años.

Ahora que veo mis piernas, descubro mi corta edad, pero puedo ser conciente del saber que los años pasan y marcan la existencia irremediablemente, que el tiempo transforma constantemente, pero dejando constancia de ello en la mente, y en el cuerpo. Cómo serán estas mismas piernas dentro de algunos años? No recuerdo ni siquiera cómo eran, recordaré cómo son en este momento? Sinceramente no lo sé. Lo que sí sé es que cambiarán, y seguramente será doloroso. Al final todos recuerdan sus épocas de juventud con nostalgia, su belleza perdida, la salud. Aprender a amar los años y la cicatrices del tiempo.  Recién leí un artículo de esa feminista francesa Florence Thomas (68),  una académica que se enorgullece de su vejez y sus arrugas, y quien desde hace muchos años vive en mí país y se ha hecho famosa allí. En el artículo le reclama a una diva colombiana, Amparo Grisales (55), que tiene el cuerpo de una mujer de 30 años, perfectamente esculpido, el rostro terso y la sensualidad al máximo a pesar de los años, quien a través de la venta de una crema anti edad, está construyendo en las mujeres colombianas el deseo de ser siempre jóvenes y bellas, como ella. Sin embargo Amparo ha llegado a los 50 con ese cuerpo sólo con ejercicio y buena alimentación y se queja de las jóvencitas de 18 que ya tienen 3 cirugías. Qué hay de malo con verse jóven a los 55 y que hay de malo con verse viejo? Interesante debate, no?

Aquí el artículo publicado en el periódico El Tiempo (otro interesante debate su nueva página web que te dice qué debes saber y qué debes leer, porque lo creen a uno estúpido). Por favor leer los comentarios.

– Aquí lo que dice Wikipedia sobre Amparo Grisales, a quien respeto.

Para concluir creo que no soy digna de escribir cualquier cosa sobre la vida, y después de saltar de Fidel a Amparito, puedo decir que me estoy dando cuenta de que el tiempo pasa. Y la juventud algún día también pasará. Esta juventud sin esperanzas y sin futuro, desde las españolas, a las rusas, pasando por Pakistán, Suriname y la China, hasta las gringas y las argentinas, las australianas y las somalíes. Un día nosotros seremos los viejos, y recordaremos lo bueno y lo malo que hicimos, no como individuos, sino como generación, en ese momento de seguro será tarde para tratar de hacer las cosas bien. Nosotros marcaremos un rumbo queramos o no, seamos concientes o no, sea bueno o sea malo. Ojalá que sea bueno, o al menos no tan malo. Para que las próximas juventudes tengan sueños y vivan su juventud como yo quisiera hacerlo ahora, sin tanta desesperanza y tanta desgana, puedo ofrecer la mía. Apago las luces con mil pensamientos en la cabeza. Voy a la cama, mañana hay que trabajar.

(Mañana en ALER Satelital (4pm Ecuador),  la Juventud Sin Futuro de España habla para Latinoamerica)

Qué pasó con el futuro??

Tuve que volver a mi odiada universidad. Era un día soleado y hermoso, el cielo brillaba de azul, la brisa movía alegremente las palmeras, la universidad está tan cerca del mar, que el olor a sal inundaba todo a su paso. “Qué hermoso es vivir aquí en el caribe” pensaba sólo para distraerme del hecho de encontrarme de nuevo en tan terrible lugar. Iba rápido, con prisa, a hacer lo que tenía que hacer, no quería estar mucho tiempo allí: malos recuerdos a cada paso, algunos buenos, pero los malos siempre le ganaban a los buenos.

Al caminar mi cabeza estaba sumergida en tantos pensamientos: el pasado, mi vida universitaria, los amigos, los enemigos, los profesores, lo que aprendí, mi vida; y al mismo tiempo: el mar, el sol, las palmeras. Todo al mismo tiempo, sólo para no pensar en lo malo que era estar allí de nuevo. Ya entendimos que no quería estar allí?? ok.

Una voz me sacó del viaje. Alguien gritó mi nombre: una amiguita de mi hermano a la que vi por última vez cuando ella tenía 14 años, y ahora está en la U. Estoy vieja, pensé con horror, pero fue mucho peor lo que vi al poner pausa a mi marea de pensamientos. Oh si! Fue perturbador. En el primer instante no entendí bien que pasaba, luego comprendí, este es el artefacto del que todos hablan! Crishtu! Lo estaba viendo frente a frente, por primera vez, y en acción.

Era uno de los pasillos, uno de esos donde hay muchas mesas y sillas, para que los estudiantes estudien (??). Serían unos 30 jovencitos, de 18 años en promedio. Dónde debía haber ruido insoportable, había silencio. Dónde debían haber libros, no había nada o un vaso de gaseosa. Porqué no hablan entre ustedes????? Porqué no estudian??? Qué hacen?? Porqué todos tienen la mirada hacia el piso??? No era hacia el piso, todos tenían en las manos un aparatito pequeño, con botones diminutos, movían sus pulgares con una velocidad exorbitante.

Tuve que informarme, así que le pregunte a esta niña sobre el aparato que cargaba en la mano. Su reacción fue escalofriante, me hablaba pero no me hablaba, cada dos palabras miraba el aparato que sostenía en su mano derecha. Mientras yo le decía dos o tres cosas, ella miraba hacia abajo como si yo no estuviese, y los pocos segundos que me miraba a los ojos, ella realmente no estaba ahí, no me prestaba atención. Su mente estaba absorbida por el famoso BB. La habíamos perdido.

Y es que es un proceso en el que vamos cayendo todos lentamente: este cuentico de perder la libertad, de la hypermodernidad. Cada vez el circulo de nuestra mente se vuelve más pequeño y más cuadrado, más pequeño y más cuadrado, más pequeño y más cuadrado. Nos dicen qué tenemos que hacer con una voz suave e hipnotizante:

No pienses, no pienses… sigue las flechas que están en el piso, sigue las flechas, y nunca en la vida tendrás que hacer algo por ti mismo, sólo sigue las flechas, no te distraigas, el cielo??? quien quiere ver el cielo??. Sigue las flechas, mantén tu mirada en el suelo. Las estrellas??? Para qué sirven las estrellas?? Muy bien, sigue las flechas, y obtendrás tu recompensa: Una vida cómoda. La vida cómoda es agradable, no tendrás que sufrir por nada. Porque ni siquiera tendrás que salir de tu burbuja. Así es… sólo sigue por aquí. No hay otro camino, no hay otro mundo, no hay otra vida. Sólo ésta, la que te ofrecemos.

Si este es el futuro, por favor indíqueme dónde está la salida.

¡Viva la Revolución!

“El descubrimiento de América y la circunnavegación de África ofrecieron a la burguesía en ascenso un nuevo campo de actividad (…) imprimieron al comercio, a la navegación y a la industria un impulso hasta ahora desconocido, y aceleraron con ello el desarrollo del elemento revolucionario de la sociedad feudal en descomposición”  (Karl Marx, Manifest der Kommunistischen Partei).

Así comienza la historia de las injusticias en todo el mundo, de las desigualdades económicas y por ende, sociales y culturales, y entre las cuales el tiempo  ha alargado  más la distancia. Pero nace también en el fondo de muchos inconformes o de otros solidarios el sentimiento rebelde que busca poner fin a las atrocidades que cometen quienes poseen el poder sobre un pueblo indefenso. Esta también es la historia de América Latina, un continente que desde su “descubrimiento” por parte de los europeos ha estado ligado a un pasado de luchas que aun no termina. El siglo pasado que fue para el mundo entero un siglo de cambios importantes en todo sentido; de descubrimientos, tecnología, filosofía, nuevas formas de arte etc. fue un siglo marcado por revoluciones de gran magnitud que significaron un giro de pensamiento para los latinos.

Hablando de revolución, quiero no sólo hablar de los sucesos histórico-políticos por los que atravesaron Argentina y Chile durante los sesentas, sino de la renovación filosófica a la que se vieron obligadas a atravesar estas dos naciones para salir “victoriosas” (término superfluo para indicar que la etapa terminó) del momento por el que atravesaron gracias al levantamiento de una voz que nunca había sido escuchada, la del pueblo. Son situaciones distintas; mientras que en Chile la disputa era meramente entre partidos (derecha e izquierda), la situación de Argentina era un poco más compleja. El país abría los ojos ante una dura y cruel realidad. La falsedad. Los ideales eran completamente erróneos e iban en contra de todo lo que se puede llamar verdadera civilización. Pensamientos militares gobernaban la republica, y con ellos el poder de desaparecer a quienes simplemente no estuvieran con ellos. Los sesentas, es un despertar de ideas frescas y rebeldes cuyo único fin era tener un contacto directo con la realidad del país y de hecho, crear una nueva realidad para el mismo.

La revolución entonces no era una opción, se necesitaba. Quienes tomaron la bandera fue un grupo de intelectuales marginales, que se enfrentaban al difícil desafío de liberarse del futuro que empezaba a esbozarse para Argentina. Empieza la revolución, no la armada sino la intelectual. 

Chile por su lado atravesaba por el cambio de gobierno de derecha a izquierda, Allende traía ideas bastante liberales motivo suficiente para que los burgueses se volcaran en contra del pueblo chileno, atropellándolo con crímenes y dejando a su paso sangre de por medio.  Las calles estaban llenas de manifestaciones, gritos, disputas, carteles. Quejas que se vuelven protestas, y protestas que se convierten en rebeliones.

El poder es intelectual,  no político.

 

Entendemos la política como “el ejercicio del poder”. Cito la definición de Karl Schmitt que mira la política “como juego o dialéctica amigo-enemigo, que tiene en la guerra su máxima expresión”  o según Maurice Duverger la política es “la  lucha o combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los vencedores usarían en su beneficio”. Sin embargo existen otras definiciones menos bèlicas, que ven en la política el poder para obrar a favor de una comunidad. Dos distantes ilustraciones de poder. Resumiendo podríamos afirmar entonces que la política, en nuestros días, se constituye como el proceso por el cual alguien llega al poder, lo retiene y lo ejerce con “algún” fin.

 

Termina siendo la concepción de política, todo, menos el procurar el beneficio de un pueblo, dejando a un lado pensamientos de derecha o de izquierda se reduce al manejo del poder. Pero nos encontramos con un poder sin destino alguno, del que todos se quejan, sistemas autoritarios que destruyen pueblos y personas, crean caos y desacuerdos, y es entonces cuando alguien entre tanta injusticia decide intentar poner alto al asunto. Es así como de grupos marginales se generan movimientos que buscan un mejor manejo del poder.

Rebeldes revolucionarios

A este grupo de jóvenes contestatarios cuyo único sentido era la utopía, y que bajo ella tenían vía libre para actuar a su antojo, quisiera llamar rebeldes revolucionarios. Rebeldes porque desde la base de la sociedad empiezan a mover el pensamiento de las masas, a despertar su conciencia. Y revolucionarios porque definitivamente cuyo principal objetivo era hacer un fuerte reclamo a los dirigentes de la época, el revolucionario busca transformar el poder. Su principal herramienta era el arte.

Estas mentes hijas del caos y el desorden, que creían firmemente en la libertad del pensamiento, hallaron en el cine, el camino perfecto para sacudir a la sociedad y hacer eco en la conciencia de la gente. Con la posibilidad de hacer cine comercial o de ficción, el compromiso debía ser político, conociendo los efectos que hacen los medios de comunicación en las masas. Es así como Fernando Solanas por Argentina y Patricio Guzmán por Chile, (por mencionar quienes son nombrados en la lectura) deciden generar controversia con sus obras audiovisuales sabiendo los riesgos que trae tener ideas revolucionarias.  Nos dejan como registro histórico los trípticos “La Hora de los Hornos” y “La Batalla de Chile”. A este movimiento se le conoce como cine liberación, cuyo nombre no deja dudas en sus espectadores. Fernando Ezequiel Solanas nos propone  un documental que según él rompe los esquemas, y se valía de todos los recursos posibles para agitar y provocar pero sobre todo llegar a la reflexión. Lo que sigue es una revuelta mental. Las proyecciones empezaron a hacerse masivas, y cada vez más eran las personas de distintas clases políticas, económicas, culturales y religiosas, las que se encaraban a la realidad de Argentina, hasta ahora oculta.

 

Para Patricio Guzmán, la situación no era menos compleja. Allende logra llegar al poder y con él ideas izquierdistas, por lo que la burguesía estalló en furia y crímenes en contra del pueblo chileno. Por esas épocas Patricio Guzmán estaba terminando sus estudios en la escuela de cine de Madrid, situación propicia para que el cómo chileno instalado en otro país pudiera aprender sobre la historia de su país y la política mundial, cosa que lo llevó a replantear sus ideas políticas. A su regreso a Chile se encontró con un país en caos, la gente en las calles demandaba sus derechos, manifestaciones de derecha, de izquierda, de personas inconformes. Idea: un documental sobre la revolución en Chile. Así nace, La batalla de Chile. Una obra que le significaría el exilio a Guzmán, momentos de sufrimiento, miedo y censura.

 

Para ambos el estilo del documental es militante, que tras la queja persigue la reflexión y la transformación. Y la reacción no se hizo esperar, el sistema empezaba un retroceso y el cambio de pensamiento iba en avance.  Sin embargo como era de esperarse, las injusticias no cesaron, siguieron periodos duros para ambos países y hoy en día las luchas entre derecha e izquierda continúan. La idea utópica de que el arte va a revolucionar el mundo, sigue vigente pero muy a mi pesar sigue siendo utópica. Nadie afirma que un par de películas hayan cambiado la historia política de estos países, sin embargo el gran aporte del cine liberación es el descubrimiento de del poder escondido que hasta entonces el cine guardaba, la crítica política. Y que de seguir haciendo películas criticas, fuertes y duras con el sistema que falla, habrá también un despertar revolucionario  en las masas que aun permanecen dormidas.

Pero, ¿ahora quien tiene el poder? Los momentos de revolución y caos ya pasaron, pero los filmes no. Los ideales de aquellas épocas han muerto en las cabezas de quienes los propiciaron, pero aunque mueran estos intelectuales las obras van a tener vida siempre, y cada vez que sean vistas por alguien, reinará sobre la realidad captada, la mirada de quien nos cuenta esta historia. Estos jóvenes intelectuales de los 60’s acaban dándole una “paliza” a la política con su arma más letal, el cine.