Archivo mensual: octubre 2011

La Sangre violenta y la pulsión de la muerte

Salí esa tarde de casa con cierta preocupación, muy deprisa a casa de ella.  El camino a su casa está siempre lleno de emociones, cada paso era recordar algún pasaje de nuestra historia, y el recorrido en sí era el recorrido de la vida misma. Cuántos años pasaron sin que un día nuestras vidas no estuvieran malditas la una por la otra. Cada día que camino hacia su casa es distinto; algunas veces lluvioso, otras veces vestido de flores, y esas otras veces en que un viento suave le acariciaba el cuello. Sin embargo, me resulta muy difícil  tomar el camino, cuando camino por la ciudad evito a toda costa no acercarme a su barrio, no pasar cerca de las calles que conducen a su casa. El barrio añade mucha de esa adrenalina que me corre por las venas cada vez que quiero verla. Y no porque sea un barrio peligroso, sino por ese gran silencio que se cierne sobre las casas, un silencio pesado y frío, una soledad hermosamente profunda. Los árboles acompañan la vista y los jardines de cada casa son un pequeño gramo de belleza en medio del cemento. Desde que la conozco nunca he podido abandonar ese temor exquisito que me provoca el acercarme a ella. Nunca he sabido cómo hacerlo. Cada vez que llego a la puerta de su casa y toco a la puerta, se me clavaban como agujas de budoo en el pecho esos 30, 60, 90, 500 segundos que ella tarda en abrir. No logro nunca imaginarme cómo estará ella vestida, por fuera y por dentro. Un día puede ser una gata mimosa, otro día una suicida, otro un limón con sal, otro una revolucionaria, otro una tipa cualquiera, otro la muerte, otro la madre. fortunadamente cuento con la ventaja de haber aprendido a reconocer su máscara en el primer segundo, pero no siempre logro saber cuando es máscara y cuando piel. Ni siquiera cuando hacemos el amor. Nunca olvidaré aquél día que abrió la puerta con esa camisilla blanca que rozaba sus pezones con  desarmante naturalidad, aquél calzoncito negro siempre listo para darse un baño y ese cabello bien revuelto.  Nunca olvidaré la primera vez que la vi así, tan madre, tan diva, tan negra. Ese día ella me abrió la puerta y a duras penas me saludó, sin decir palabra me llevó a la habitación, cerró las ventanas, encendió la lamparilla roja, me hizo beber algún té de hierbas alucinógenas, con suavidad me tendió sobre la cama, me hizo escuchar algún rock psicodélico, y olvidar. Cerré los ojos y simplemente me dejé llevar donde ella quería sin preguntar, sin dudar. Ella mientras tanto se fumó un par de cigarros sentada en una silla junto a la cama, desde la cual me veía volar, como una especie de torre de control.  Ella me observaba, como un fantasma, como cuando me despertaba a media noche sintiendo la presencia de alguien que me miraba  en la oscuridad.  Esta vez no sentí perturbación alguna, anzi. Al cabo de un par de horas, desperté del letargo y comencé a contarle los lugares que visité, las personas que me hablaron, lo que entendí, mientras ella sólo escuchaba atenta. Desde ese día, cada vez que estoy fuera de su casa, de pié en la entrada, ruego a los cielos que ella vuelva a aparecer con el cabello como un nido, los calzoncillitos negros y esa tierna camisilla blanca. Hoy en cambio es distinto, la incertidumbre me derrota, la ansiedad me vence, la película tuvo un giro dramático demasiado drástico, tanto que es difícil de soportar. Una serie de circunstancias salidas de control sacaron de su balance perfecto nuestro romance. Nada de esto debería estar pasando. Hemos llegado a un punto ciego, donde la crueldad de la realidad produce pánico.

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Zizek es mi banquero

Sí, lo sé que el título de este post puede parecer algo absurdo, pero más absurdo les ha de sonar que es literalmente cierto. El cine es mi pasión, es mi escape, es el libro de mi vida, es mi estudio, mi guía espiritual. Hace un par de meses encontré en la tiendilla de películas,  “Freak Show”, algo que apenas lo vi supe que tenía que verlo. Un documental en el que el filosofo popstar Slavoj Zizek, hace un análisis psico-filosófico de algunos clásicos del cine. El documental se llama “Guía de cine para pervertidos”.

Tiempos después invité a mi amigo chileno a ver el documental a casa, esa fue la última vez que vi el DVD, era de esperarse que mi amigo se lo llevara, visto que es una joya. El punto es que desde ese momento, mi sueldo mensual lo guardo o lo escondo, en la caja de Zizek. Grande sorpresa la mía al encontrarme con que Zizek había viajado a Estados Unidos a dirigir algunas palabras al movimiento “Occupy Wall Street”, pero que hemos escuchado todos los que no hacemos parte de ningún movimiento en específico, sino de la gran masa de personas inconformes con la vida que llevamos gracias a esta esclavitud del siglo XXI, y que por supuesto estamos en contra del acaparamiento de la riqueza. Pero no hablemos de política, llamémosle “filosofía”.

En medio de toda esta energía humana que se levanta en el mundo y que muchos acreditan a las profecías mayas que hablan no del fin de la tierra, sino de cambios en los movimientos del universo, o bien quitándole el misticismo “indígena”, a las explosiones solares, o simplemente al cambio de era, hay ciertas inquietudes que me surgen alrededor de los popstars que emergen de este caos, sea el caso de la Vallejo o del mismo Zizek. Figuras humanas que si bien hayan nacido sinceramente bajo la luz de una intención genuina, se han comercializado a puntos, que en el caso de Camila Vallejo, son preocupantes o perturbadores. Un marketing de una joven bella, inteligente, de clase alta que abraza el marxismo. Y que de no ser por su belleza, otro habría sido el rumbo del movimiento estudiantil chileno. El caso de Zizek es distinto, por su panza.

Pero bueno, no me molestan este tipo de cosas sabiendo de antemano la fascinación del ser humano por buscar ídolos, caciques y princesas. Y menos me molestan si su finalidad es real y positiva. Sin duda y siempre lo supe, estamos viviendo un período de ruptura, hay muchos dormidos, pero la llegada del ser humano 7.000.000.000 no es un asunto menor, y mucho menos cuando yo aún recuerdo el momento en el que llegamos a 6 mil millones. El llegar a ser 7 mil millones de humanos (o plaga) en el planeta, no es poco, pues traerá como ya hemos visto, consecuencias importantes para el equilibrio de la tierra y de todas las especies que viven en ella. Yo sólo tengo una palabras para decir, y la digo exactamente como la diría mi abuela: “Avíspate!”

Me pregunto si a todas estas la revolución mental es real. Sin duda algo se está dando lentamente, pero como todo, y usando palabras del filosofo popstar este movimiento también se puede volver carnaval, y sólo nos quedará al día siguiente la vergüenza en los ojos. Somos una masa deforme y con una conciencia colectiva que aún es muy pobre, y la que hay, estúpida o demasiado drogada y borracha con Lady Gaga y miles de otros espejos hipnotizadores. Sin embargo hay individuos, y en ellos deposito mi esperanza. Los dejo con una parte del discurso de Zizek en Wall Street:

Entonces, ¿qué hacemos aquí? Déjenme contarles un maravilloso chiste de los tiempos del comunismo. Un tipo es enviado de Alemania Oriental a trabajar en Siberia. Él sabía que los censores iban a revisar sus cartas, asi que les dijo a sus amigos: “Hagamos un código. Si escribo una carta con tinta azul, todo es verdad. Si la tinta es roja, es todo falso”. Un mes después los amigos recibieron la primera carta, en tinta azul. Decía: “Todo es maravilloso aquí. Las tiendas están llenas de buena comida. Los cines exhiben buenas películas occidentales. Los apartamentos son grandes y lujosos. Lo único que no se puede conseguir es tinta roja”. Asi vivimos; tenemos todas las libertades que queremos, pero no tenemos tinta roja: el lenguaje para articular nuestra no-libertad. La forma en que nos enseñan a hablar acerca de la libertad -la guerra contra el terrorismo, por ejemplo- falsifica la libertad. Y esto es lo que ustedes están haciendo aquí: nos están dando tinta roja.

Pero hay un peligro. No se enamoren de ustedes mismos; lo estamos pasando bien, pero recuerden que los carnavales salen baratos. Lo que cuenta es el día después, cuando todos tenemos que volver a nuestras rutinas ¿Habrá cambios entonces? No quisiera que en el futuro ustedes recordaran estas jornadas asi como “éramos jóvenes y todo era hermoso”. Recuerden que nuestro mensaje básico es: “Estamos autorizados para pensar en alternativas”. Hay un largo camino por delante, lleno de difucultades. Sabemos lo que no queremos, pero ¿qué es lo que queremos? ¿Qué organización social puede reemplazar al capitalismo? ¿Qué tipo de líderes necesitamos?

El sujeto invisible

Como tantas otras noches, volví solo a casa. Sólo que esta vez me acompañaba aquél desesperante pitido en los oídos. Ese mismo que queda después del sonido. Había estado en una fiesta a las afueras de la ciudad, en medio del campo, al lado de un hermoso río. “Ya era hora” me repetía en el camino a casa. Estaba harto de sentirme nadie, de estar solo batallando con mi mente. No recuerdo cómo llegué a ese extraño lugar, y a pesar de haber llegado una hora antes del final de la fiesta, logré insertarme entre la multitud sin una cara, sin un nombre, sin tener que decir palabras para agradar, simplemente estando allí, sintiendo la música, bailando, olvidando, haciendo parte de una energía más grande que yo. No me importaba nadie en aquél momento, ni siquiera yo mismo. Cerré los ojos toda la noche para no permear el ritmo con mi subjetividad maligna, de la cual estoy ya cansado. Apagar la pantalla de luces y escuchar adentro.

El negro lo llena siempre todo, el blanco en cambio enceguece. Ya se cumplen 8 años de cuándo olvidé mi brújula en alguna parte del camino. Desde ese día ando sin dirección, a veces volviendo, a veces hacia delante, a veces sin moverme, a veces cavando un túnel en la tierra. Hace mucho que me perdí. No sé dónde está la meta, o lo que es peor, no sé si esa meta existe todavía. Desde ese entonces me he dedicado a observar a la gente, observar hacia dónde van ellos, preguntar una y otra vez cual es la calle correcta. Pero ninguno me da respuesta, es como si cada uno se guardara la dirección de su calle para ellos mismos. Parece que no está permitido revelarla a nadie. Otras veces en cambio, creo que simplemente ellos tampoco saben cual es la calle correcta, o que no les importa saber si es o no la calle correcta, se convencen a sí mismos de que lo es. Y caminan. Como una gran masa ciega.

Desde que perdí mi brújula, desaparecí para el resto del mundo. La nimiedad de mi ser, la poca importancia de mi existencia para el transcurso del destino, me devasta. Entonces trato de encontrar palabras para contentarme y reaparecer, pero las conozco ya todas, y ninguna me funciona. Me acuerdo de cuando era niño, jugaba siempre a Mario Bros, jugaba y jugaba tratando de esquivar todos los obstáculos para salvar a la princesa. Pero ahora que lo pienso, no me importaba nada de la princesa, lo que más quería era encontrarme con Cupa, cara a cara, luchar contra él y vencerlo. Me daba terror, pero por lo mismo vencerlo era mi más grande orgullo. Lo bueno de jugar a ser Mario Bros, es que siempre contaba con la seguridad de que tenía otra oportunidad para volver a intentarlo. Y cuando se me acababan todas las oportunidades, apagaba el Nintendo y me iba a vivir mi vida de niño, sin preocupaciones, sin tristezas. Ahora que tengo 34 años y que he visto a Cupa a los ojos más de una vez, ya no me causa terror, ni me invita a derrotarlo, pues la princesa ya no representa nada, y él tampoco.

Me despierto cada mañana, sí, estando sin estar, completamente desapercibido para el mundo y para mí. Tomo un baño de agua helada que logre despertar mi cuerpo de este letargo, me observo en el espejo, pero no logro reconocerme, me veo fijamente a los ojos, y a veces no veo vida en ellos. Todo me parece irreal. No es casualidad que lo primero que veamos para saber si una persona está viva o muerta, sean sus ojos.  Los ojos siempre encierran  los secretos del universo. Ver el iris es ver una nebulosa o un agujero negro. Es ver también la mente de la persona, y algunos dicen que el alma. Y es que efectivamente los ojos son la parte visible de nuestros cerebros, juegan con la luz, las imágenes, nos brindan la información del mundo. Cuando están abiertos reproyectan o distorsionan en nuestras mentes la realidad.

Ahora estoy solo en la cama, con este desesperante pitido en los oídos y los ojos cerrados. No quiero ver el mundo, pues el mundo que veo no es el mundo real, es la reproducción que mi cerebro hace de él, por alguna magia hecha de electrones y fotones. Quiero ver la verdad. Y aquí estoy, con mis ojos cerrados, solo con la oscuridad.

Porca Miseria

Para algunos la profundidad del pensamiento resulta ser un dote divino. Para algunos otros no representa absolutamente nada. Y para algunos pocos, poseedores de tal regalo, a veces puede resultar fatal. Tratar de explicarse en el bus innumerables veces porqué la vida humana es como es, sobretodo cuando un niño de 8 años sube a vender caramelos, no resulta agradable. Tratar de comprender las minúsculas pero abismales relaciones entre la física y la imaginación puede ser una verdadera esclavitud. Preguntarse a sí mismo el porqué del camino, de las soledades y de la malparidez cósmica cada mañana al despertar, no es siempre bello.

Encuentra entonces uno miles de libros de autoayuda “How to be Happy” que se refieren una y otra vez a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, pero y acaso no es escalofriante el misterio profundo que encierra cada una de esas cosas, y el descubrir cuán lejos estamos de la verdad? No es siempre grato descubrirnos en nuestra nimiedad, observando a nuestros pares maravillarse por aquél perfume caro, o poniendo cara de seriedad cuando se habla de fútbol o de política, o viendo al papa con túnicas de costos exorbitantes, entre miles de absurdos más de nuestra patética raza humana. Acaso no es esto desesperante? Acaso no despierta en nuestras mentes algún tipo de claustrofobia?

Estoy apunto de cumplir 23 años, lo sé que son muy pocos, pero con toda honestidad la mayoría de los días de mi vida, sino todos, siento que en estos años la vida no ha logrado sorprenderme, por el contrario cada día es una decepción profunda sabiendo perfectamente lo que pudimos ser y que no somos. Pesimista? Puede ser. Realista? Sin duda. Pero por favor, soy la única persona a la que le pesa la existencia? Soy la única persona que cada día se convence más de lo absurda que es? Vivimos en un mundo en el que si una persona tiene un amigo imaginario es llamado demente, pero si miles de personas tienen un amigo imaginario, esta demencia se convierte en catolicismo, y vaya que es peligroso y demente. El mismo mundo donde el 1% de la población guarda las riquezas del mundo y pueden ser felices, mientras el 99% restante debe esclavizarse para comer y tratar de vivir dignamente, resaltando claro que el 50% de este 99% no lo logra.

Hasta ahora la mayor parte de mi vida no he sido conciente del lugar a donde he venido a parar. Por lo tanto, digamos, era feliz. Pero una vez convertida en una persona racional, amigos míos, perdonenme pero lo que he encontrado no ha podido ser peor. “Agradece a Dios que tienes un techo y algo de comer” me diría mi abuela y quizás las suyas. Y sí, no me muero de hambre, porque cada día en lugar de cultivar mi cerebro en actividades que llenen mi espíritu, debo levantarme a cumplir deberes que hago simplemente porque…. no hay de otra. Me cuesta tanto creer que vengamos al mundo para ser esclavos de un sistema que gira entorno al trabajo no gratificado, al trabajo, no aquél que compensa nuestras almas y nuestros cuerpos, sino que denigra nuestra capacidad intelectual y que muchas veces nos obliga a agraviar al prójimo. Nos jactamos de ser la especie superior del planeta, demasiado raros y especiales para ser simples animales. Pero señores, acaso esta organización jerárquica tipo “macho-alfa-dominante” no es completamente obsoleta y entre otras cosas animal?

Es normal que ahora jóvenes y filósofos se metan a discutir la “identidad” del ser humano, a destruir cualquier tipo de canon que nos ligue a algo. Buscamos a cómo de lugar ocultar y rechazar cualquier tipo de comportamiento que sea malo, sólo quitando los rótulos, cómo si quitando la etiqueta desapareciera el defecto. Pero está la solución en simple verborrea sin sentido? En negarnos a nosotros mismos como individuos culturales que somos, para situarnos en algún punto des-socializado del ser humano? Creo que el tema no va por ahí, estos son sólo asuntos menores. El problema del hombre y de la mujer, va mucho más allá de las palabras que usamos, que son finalmente herramientas para autoexplicarnos y compartir nuestra existencia con el otro. Nuestro problema es intrínseco e innato… el problema es nuestra esencia… o mejor, el no comprenderla aún.

Entonces cada día que me despierto es una nueva oportunidad que yo como individuo le doy al mundo, al universo, al tiempo, a las matemáticas de sorprenderme. Pero sólo basta con caminar por la calle para entender que el asunto sencillamente no funciona, como dijo un viejo campesino de montaña “famo schifo adesso”… damos asco. Y lo decía porque su forma de vida se estaba viendo afectada por los otros, por el poder. Por no poder vender sus productos, porque su trabajo en el campo ya no representaba el goce que alguna vez era, porque hoy los jóvenes de su tierra andan en autos lujosos y en raves, porque ya nadie se encuentra en la plaza sino en el internet. Porque incluso eso que nos hacía enloquecer y sentirnos vivos, el amor, resultó también ser un fraude.

Entre más pasa el tiempo la tecnología en lugar de ser una herramienta para el crecimiento, más se convierte en una máquina hipnotizadora; entre más nos convencen de que la vida se hizo para buscar la felicidad, más banales somos; entre más nos desligamos de la naturaleza, más inútiles somos. Entre más pasa el tiempo, menos nos reconocemos… y la existencia simplemente…

La existencia simplemente nada.

Futurismo

En Héxpoli ha comenzado la época fría; la neblina, el granizo, la lluvia y un frío húmedo invaden la ciudad. No puedo  considerar una mera casualidad el hecho de encontrarme con “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, el libro favorito de mi padre, en un pequeño charco formado en una grieta de la calle. Me encuentro en una zona de Héxpoli que hace mucho no visitaba por dedicarme a recorrer los barrios ocsuros, decadentes y sórdidos de la ciudad. En cambio, este lado de la ciudad, el lado oriental, es bastante interesante; hay graffittis coloridos por doquier, pequeñas bibliotecas, un acogedor museo de arte y lo que me ha traído hasta acá un espectáculo teatral. No fue muy extraño para mí, encontrarme con el libro de Houxley por estos lares. Sin dudarlo lo tomé, traté de sacudirlo un poco, pero el agua ya había logrado correr la tinta de las letras, lográndose entender algunas palabras en medio de hermosas figuras abstractas formadas por la voluntad del agua.

Recuerdo entonces las palabras de mi padre, diciéndome con certeza y asombro, que mucho de lo que él había leído cuando era niño en este libro, ya se había convertido en realidad o iba en camino. En efecto, y fijándome en la creatividad que fluye desde este lado de la ciudad, es muy fácil ver cómo aquello que imaginamos tiene todo el potencial para convertirse en realidad. Y es que todo lo que vivimos hoy en día, es la fusión de los sueños de miles de seres humanos, y de cierto modo nos estamos preparando como civilización para algo que sabemos que llegará en algún momento. No se me hace tan desquisiado entonces comparar las últimas tendencias de la moda, con los vestidos que lucen los Supersónicos, o imaginarme que la publicidad del año 3000 nos sea transmitida a través de los sueños, como se plantea en un capítulo de Futurama. Absurdo?

Cada día las máquinas son más inteligentes, capaces de hacer mucho mejor muchas tareas que antes realizaba el hombre. Sin embargo, lo  más escalofriante es pensar que tanto física como técnicamente se deben asemejar a nosotros con la necesidad de querer asumir un papel de Dios; crear a nuestra imagen y semejanza a quienes serán nuestros remplazos, máquinas que se dediquen a las labores cotidianas, terrenales y físicas de la existencia para permitir el nacimiento de un hombre dedicado meramente al intelecto, la espiritualidad y la divinidad en una especie de “cielo”. Pero como que el hombre tiende a la pereza, puede occurrir el contrario – como ya pasa –  que al tener máquinas que realizan por él y de manera más eficiente sus quehaceres cotidianos, el cerebro se concentra en actividades superfluas y carentes de desafío intelectual, terreno fértil para estupidez.

Finalmente qué separa la física del surrealismo?La ciencia ficción de la ciencia real? Lo bizarro del universo con lo bizarro del ser humano?Lo absurdo de las moléculas? El ahora del ayer?Esta dimensión de la dimensión desconocida?     Los expedientes X de las pirámides de Egipto? La imaginación humana del futuro?

No ha dejado de llover desde las 3 de la tarde, los techos de las casas parecen a punto de reventarse, las fuertes brisas hacen retumbar las ventanas. Toda la ciudad está en casa. Y me pregunto que estarán haciendo, pues la lluvia ha causado daños en las instalaciones eléctricas, no hay televisión, ni videojuegos, ni internet. Qué es hoy de la gente sin nada de esto? Siempre nos cuesta volver a los orígenes y encontrar entretenimiento en actividades que no requieran la luz eléctrica.

Yo en cambio me siento feliz y reconfortada, el hecho de que la lluvia arruine nuestros sistemas electrónicos, es un claro recordatorio de que el poder de la naturaleza y del destino siempre será más fuerte que nuestros artificios.

Do not forget.

Welcome to Héxpoli

Como todas las mañanas don Patricio se levantó para ir a trabajar en el norte de la ciudad. Aún le quedan unas 2 horas de camino para llegar a su destino: la embajada de Egipto, donde se desempeña como jardinero. Ana, una joven estudiante hermosa y rebelde, lucha contra la sensación de poner el pie fuera de la cama en aquellas mañanas gélidas y con neblina. Ese día a doña Mary le comenzaba la bronquitis aguda que meses después le quitaría la vida. Todos siempre fueron muy resistentes al frío, sin embargo desde el año pasado el invierno estremece la ciudad como, al menos ellos, no habían visto nunca. Este invierno a diferencia de los otros era más húmedo, más nebuloso, más fatigoso, costaba mucho adaptarse a él;  las madrugadas de neblina densa, la mañana con un sol fuerte, abrumador, caliente, el medio día nublado de nuevo y muy frío, y la noche… húmeda y glacial. Nadie lo comprende, por momentos muy cortos se llega a estar bien, pero la mayor parte del tiempo se está maldiciendo. Como ahora.

Hoy al señor Alejandro le apareció el hijo que tuvo alguna vez con una mujer, hace 38 años, y que por cuestiones de la vida ella lo alejó de él, una vez nacido. Alejandro nunca supo cómo se llamaba o dónde estaba.  Pero hoy regresó del olvido. Hoy Esteban se levantó de la cama con la verga dura como le viene pasando desde hace 3 años, como todos los días se despertó para ir a escuela, entró a la ducha y abrió el agua cliente, mientras esperaba a que se calentara se sentó en el inodoro y comenzó a masturbarse exquisitamente. Ese día su madre confundió la hora y entró al baño creyendo que era más temprano y que Estaban aún dormía, como era lo usual, medio sonámbula con los ojos aún entrecerrados abrió la puerta del baño sin pensar y con la orina en el último milímetro de su uretra, pegó un grito con tal fuerza que su orina le corrió entre las piernas, momento justo en el que Esteban tenía su orgasmo. Esteban nunca olvidará este día. Su madre, tampoco.

Hoy un joven informático, parte del grupo que trabaja en contra de su voluntad en una empresa X por un sueldo minúsculo, se encontró con que la página web de esta empresa, su responsabilidad, amaneció hackeada. Un reto para él en una vida plana y aburrida. Hoy Florencia conoció a Gabriel en el cine, los dos eran los únicos espectadores de la película. Los únicos dos espectadores de la película se quedaron dormidos a 4 metros de distancia en el mismo momento. Al finalizar la película Gabriel se despertó y alcanzó a ver el preciso instante en que Florencia abría sus ojos con molestia cuando prendieron las luces de la sala. Salieron al frío y a la lluvia, caminaron en la misma dirección, hasta que Gabriel le habló a Florencia, sobre lo que a ella más le gusta; mecánica cuántica. Hoy Juliana salió de su casa al mercado a comprar los ingredientes para el almuerzo de sus niños, mientras elegía entre comprar detergente para el inodoro o comprar aquél Easy off Bang! que prometía servir también para esos detestables hongos de las duchas por unos centavos más, un dolor muy fuerte y agudo surgía de sus tripas, un dolor que espantaba y que la obligaba a retorcerse. Desesperada respiró hondo, caminó lento, se concentró en la felicidad de poder combatir los hongos de su baño, hizo la fila, pagó el brócoli, la pechuga de pollo, el queso, las galletitas de chocolate…y el producto milagroso. Tomó un taxi, subió con paciencia las escaleras del edificio, entró a casa botando las compras al suelo y se descargó con furia en el inodoro. Terminada la diligencia, agradeció al cielo haber comprado el quita manchas para el inodoro.

Hoy Cristina compró tres velas amarillas, un ramo de rosas rojas, una caja de su sushi favorito, el de cangrejo picante, llegó a su casa pasadas las 7 de la noche, encendió su cigarro favorito se arropó con la vieja ruana de la abuela, puso las flores en agua y encendió las velas, se sentó a la luz de las velas bajo el calor de la vieja ruana y de la voz de ese cantante que tanto le gusta. Y se concentró a mirar desde su ventana a la ciudad y la lluvia… a la mujer y al alma.