Archivo mensual: abril 2018

Un grito estúpido

A nadie deseo nacer mujer.
Vivir sabiendo que la sonrisa caduca,
vivir sabiendo que la carne está siempre expuesta.
Llamarse María Culpa, o Cecilia Angustia,
y que ese nombre ruede en la boca de los hombres
cuando cuentan los miles de imperfectos, y lo poquito que se salva:
cuando te comparan, cuando especulan, cuando te imaginan de rodillas ante ellos,
cuando se vanaglorian si en el primer encuentro entraron por tu recto,
cuando te escriben o te llaman o te invitan a dar una vuelta,
y sabes que esperan sólo poder vencer al alba,
ya no por conocer el placer, sino por poner una nueva estrella en el tablero de sus egos.
Porque tu nunca haces lo que quieres, sino lo que ellos lograron que tu hicieras.
Saber que en boca de las mujeres eres todo menos ternura,
eres rapaz, ave de mal agüero, rival, enemiga, cabrona,
la que peor va vestida, la gorda o la flaca, todo, todo lo malo.
Y ay! donde mires a su hombre aunque sea para decir “buenos días”.
Vivir sin saber cómo hablar, cómo sonreír,
porque cualquier gesto, palabra o acción puede ser malinterpretado.
No caminar sola, nunca, y tanto menos si el sol no acompaña.
Maldita luna que no proteges.
Maldita luna que me haces mestruar.
Maldita luna que me revuelves el alma.
Maldita luna que me haces sentir nada.
Ser mujer y tratar de triunfar, al menos, en los espacios reservados para las mujeres,
porque somos la minoría más grande de la especie.
Aceptar que ahora todos hablen de nosotras y de nuestras luchas,
porque es necesario hablar de feminismo
y aún así sentirte inútil y ridícula,
porque vivimos sabiendo que nadie entiende realmente
que nadie nos cree cuando nos duele algo,
que nadie nos cree cuando estamos cansadas,
que nadie nos cree cuando la intuición habla.
Y escribo esto y me lleno de ira,
y quiero borrar este grito, retractarlo,
porque me doy cuenta que decir mujer, no es decir nada,
que son tantas cosas y tantas tan malas,
que incluso la voz del poeta que se inspira en su musa,
se vuelve un insulto.
Vivir sabiendo que cada día hay que luchar contra el tiempo,
contra la sociedad,
contra los hombres,
contra las mujeres,
contra ti misma,
contra todo.
A nadie deseo nacer mujer,
porque es nacer en guerra.

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