Amarillo

Amarillo amaba mi madre. Amarillo brilla el pelo de mi amor. Amarillo lucen los honores. Amarillo alumbran las flores. Amarillo los ojos enfermos. Amarillo viste el contento. Amarillo el gorro de invierno. Amarillo el pañuelo inspirado. Amarillo el libro robado. Amarillo para ti y para ella. Amarillo el color de la bandera. Amarillo el amor de Gustavo. Amarillo la joya brillante. Amarillo, amarillo, amarillo… Amarillo el sol de este Diciembre tan raro.

Perfume Rojo

Si al caer los años sobre los labios se abrieran todas las palabras, quizá ahora no estaría escribiendo esto. Pareciera que por el contrario al pasar el tiempo, es más lo que se calla. Prohibido está el pasado ante la crueldad de un presente ya sido. Prohibida está la sed ante un futuro desierto de sueños. Prohibido está el amor ante una historia re escrita. Prohibida está la esperanza ante tantos fracasos remendados en la memoria. Si al caer la vida por cada uno de los crueles abismos del cuerpo humano, nos volviéramos más fuertes y no un arrume de piel; si al caernos la experiencia toda de un golpe sobre las grietas de nuestro cerebro, nos volviéramos más santos y menos maliciosos, quizá la inquebrantable dualidad entre tiempo y contenido, se uniría en una danza holística de armónica felicidad ligera. En cambio, destilamos nuestra vida, nuestro contenido, nuestra fantástica construcción de nosotros mismos, en un pequeño frasco que guardará un concentrado veneno. Una pócima egoísta que se fermenta, se oscurece y se añeja para ser bebida toda en nuestra última cena. Como el mejor vino, entre más viejo, más amable será con el paladar de nuestro espíritu. Pobres de aquellos que no lograron madurar su elixir y debieron beber el amargo vino de la muerte prematura. Hemos de embriagarnos con el elixir de nuestro propio viñedo y morir con la cicuta de nuestro propio jardín. Este es el cáliz de mi sangre.

Commandments

x://Do you want to be part of our experiment?
x://You are already in
x://You just have to follow the patterns
x://One more time, please
x://Keep doing it over and over again
x://Please continue
x://The experiment requires that you continue
x://It is absolutely essential that you continue
x://You have no other choice, you must go on
x://You are the experiment

Mujer X

Lapiz labial, pestañina, corrector de ojeras, sostén, tacones, alhajas brillantes, palabras bonitas, piernas cerradas, boca callada, mirada sumisa, mirada sensual, mirada permitida, asistencia a la orden, reclamos en la casa, billetera dorada, perico escondido, vagina depilada, uñas moradas, camisa ajustada, cerebro castrado, ovarios alquilados, piernas sedosas, axilas lampiñas, pezones parados, abdomen plano, cintura de avispa, manos mojadas, pensamientos matizados, tanga hilo dental,  bigote prohibido, gemido ficticio, cejas delgadas, menstruación pudorosa, comida ligera, baño limpio, comida preparada, voz de terciopelo, y el pelo? perfecto, brillante y perfumado; cuello alargado, culo bien formado, escuela religiosa, ama de casa, dueña de nada, fatalidad procreadora, caderas anchas, labios carnosos, lengua juguetona, dientes cuidadosos, inteligencia atrincherada, cojones golpeando la entrada, insultos mudos, reflexiones íntimas, oídos sordos, risa seductora, pelo suelto, por detrás y en cuatro, celulitis prohibida, gravedad detenida, estupidez justificada, chistes ridículos, tolerancia máxima, arrugas de mentiras, falda corta, no, larga, no, corta, no, a las rodillas; bikini de dos piezas, topless o nada, playa exigente, suegra imprudente, discoteca deprimente, trabajo limpio, salario mínimo, interés sexual, sometimiento intelectual, menosprecio esencial, destino de lucha. Mujer X, no importa tu nombre.

Invisible

En el centro comercial del norte más norte, se dan cita elegantes damas de la burguesía de antaño, con los rostros estirados y los cuellos colmados de joyas para disimular las arrugas. Se encuentran también los jóvenes emprendedores con sus portátiles mac, sus zapatos de cuero y sus relojes pesados y llamativos. Están sentadas hablando por sus teléfonos inteligentes, coquetas señoras y señoritas, vestidas acordes a la última moda, siguiendo las tendencias más vanguardistas de la revista Cosmopolitan o Vogue. Sus peinados perfectos y su maquillaje bien definido, las distingue de cualquier otra mujer más “casual” o “común”, ellas independientemente de si son empresarias, ejecutivas exitosas, madres o felices mantenidas, deben mantener a todo dar el estilo impecable. Las pieles morenas mestizas son minoría, sin hablar de la piel más oscura que prácticamente no se asoma a estos lugares, a menos que, por supuesto, se trate de un noir a dépassé o como se dice vulgarmente “un negro superado”. No faltan los hipsters, no los describo de más para no darles más atención de la que reclaman.

Un joven, que llegará apenas a los 20 o 22 años, se mueve casi como flotando entre las mesas del café. Es pequeño, delgado, de piel trigueña, pudo haber sido ingeniero, o doctor, o investigador, cualquier cosa, su cara de nerd delata su esencia. Digo pudo, porque ya no lo fue. Su destino se concentra ahora entre traperos, escobas y baldes. Es un servidor de las clases altas. Observa de reojo a cada una de las personas sentadas en las mesas, escucha parte de sus conversaciones, se fija en sus modos, haciendo un análisis profundo de cada uno, quizá deseando ser uno de ellos, o quizá criticando sus vidas, o quizá simplemente les sirve, aceptando su destino sin reproches. A él nadie lo mira, nadie lo oye, nadie le sonríe, es un invisible.

Un Dios Abstracto

Te quedas quieto frente al ruido blanco del televisor. No hay nadie en la sala. Las frecuencias sonoras aturden tus oídos. Quieres creer que piensas pero en realidad tu cerebro se encuentra absorbido por vibras hipnóticas artificiales. Balbuceas algo en tu cabeza. Entiendes tus propios pensamientos? Las palabras se atoran en la parte alta del pecho. Tratan de salir pero se quedan atrapadas entre las cuerdas vocales. Te das cuenta que nada te separa de ti, que estás atrapado en aquello que crees que eres. En la mentira que te has construido por tantos años para sobrellevar la existencia, o quizá para sentir que existes. Entonces comienza la desesperación y la angustia. El corazón late como quien huye de algo, pero nadie está al acecho. La incertidumbre de la soledad, de la composición del cosmos, de la razón del pensamiento y del poder destructivo del ego, se conjuga como un credo vacío. La maravilla del Universo permanece lejana de la sociedad y cada minúscula parte de ella. Sabes ahora que el mundo conocido es la virtualidad que se ha creado el hombre para sí mismo. La banalidad nunca antes había alcanzado tal grado de importancia y pertinencia en el seno de la misma cotidianidad. Cada día que pasa aleja la posibilidad de un reencuentro sincero entre el ser y los seres. El artificio aísla al humano de su estado primitivo, no aquél que nos retrocede a la condición animal, sino aquél que nos contempla dentro de la energía que recorre cada átomo y molécula que componen el todo.  Nadie nunca pudo hablar de Dios.

Hubiera muerto yo

Si no fuera por esa camisa colgada detrás de mi puerta que aún guarda su perfume, la locura y la desesperación ya habrían devorado mis entrañas. El sonido hueco que retumba en cada esquina de la casa no hace más que amplificar la ausencia. Esa ausencia que entre más pasa el tiempo, en lugar de aminorarse, sólo se hace más presente y el espacio vacío que ha dejado aquél que se fue se remarca cada día entre recuerdos que aunque lejanos sólo delimitan aún más la línea divisoria entre el que no está y el que permanece. Antes de su partida, pensaba que la ausencia de la gente era la desaparición completa de su ser, sin embargo, ahora que experimento en carne propia lo que se siente el haberse quedado, me doy cuenta que la vida de esa persona se ha hecho en cambio más valedera, más fuerte, más presente. Curiosa la palabra presente – y vuelvo a usar la itálica – pues aunque su significado pretende literalmente hacer referencia al tiempo actual, el tiempo que corresponde al mismo en el que se habla, nunca estamos realmente en el presente. Como ahora. Aunque esto, por supuesto, lo leerán ustedes en el futuro, es decir, este mismo instante, que mientras leen ya para el autor es pasado. Pasado es también el día en que quedó la camisa colgada detrás de la puerta, la carta escrita que encontré hoy moviendo cosas viejas, los zapatos que ha dejado guardados por allí, y cada una de las letras que encuentro revisando entre sus cuadernos, papeles y agendas. Pero, cómo puede ser pasado si su vida hoy se hace para mí más presente que nunca, ni siquiera como cuando estaba aquí. Me doy cuenta ahora que estaba a mi lado prescindía de su ser, le miraba a medias, o le amaba a medias, no con mi todo. “Qué belleza eres” me decía, cuando pasaba un tiempo largo sin vernos, o cuando alguien más le hacía caer en cuenta de mi belleza, irónicamente no cuando me tenía al lado mientras veíamos televisión por las noches; debe ser porque nos habíamos acostumbrado a la presencia del otro, y pasábamos por alto la importancia de la otredad en nuestras cotidianidades. Cuando se fue su vida cobró una fuerza superior, mucho mayor a aquella que tenía incluso cuando luchábamos juntos la batalla de la vida. Y es que con su partida la vida se me quedó a medias, yo me quedé a medias, entonces extraño… No por el hecho de no poder oír su voz y ver su rostro, aunque también, sino porque ahora, sin su presencia, parte real de mi existencia, la ausente soy yo.