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Una noche en una calle

    • … Oye y tus penas de amor, cómo terminaron??

    • Como uno siempre sospecha. Lo mas terrible del amor es que se olvida. Es así de simple. La amaste, te amó. Y se termina. Algo queda siempre. Y según pasa el tiempo, se hace un recuerdo mas lejano, hasta el punto de convertirse en una anécdota.

    • Terrible. Es terrible.. es justamente esto lo que me perturba. Cuando pienso en los amores que tuve no puedo evitar sentir un vértigo. Parece que todo finalmente se esfuma. Cómo puedes volver entonces a querer meterte en esto?

    • Porque uno se olvida. De verdad. Es como no recordar un accidente de coche. O un trauma infantil. Es un sistema de protección. O depronto lo recuerdas pero aniquilas el recuerdo del sufrimiento, y como amar es sufrir…

    • Pero no! Yo quiero creer que es más sublime que un simple archivo perdido en el disco duro de la memoria. Pero creo que tienes razón, basta volver a amar para volver a soñar, a sufrir…basta volver a amar para olvidar.

    • No lo sé. Yo por lo menos funciono así. Olvido muy rápido.

    • Te olvidaste de ella?

    • ¿De ella? No, de ella no. De lo doloroso que fue todo, si.

    • La amas todavía?

    • ¿Ahora? No. Ahora estoy con Tania. Pero ella siempre será alguien importante en mi vida, seguramente más ella para mí que yo para ella.

    • Eres libre… Todavía recuerdo cuánto sufriste. Al menos te liberaste del sufrimiento.

    • Eso es una ilusión. Ahora soy de otra.

    • Y amas a Tania?

    • Si… Amar después de la primera vez parece mas natural.

    •  Para mí en cambio, se me hace difícil  amar así como la primera vez. Entre más amores, más desamores, entre más desamores, más heridas, entre más heridas, más paranoias y miedos, y entre más paranoias menos libertad…. Me acuerdo hace un tiempo que me decías que nunca podrías olvidarla, que era la mujer de tu vida, que soñabas con estar con ella por siempre… y más…

    • Lo fue. Pero uno vive muchas vidas. Muchos Ahoras.

    • Pero siempre traté de decirte eso… y te ponías super testarudo..

    • Estar enamorado no es ser el hombre mas razonable.

    • Cierto, y eso es justamente lo que me encanta… ser capaces de perder toda lógica, toda razón…ha de ser por esto que sufrimos.

    • ¿Cuando querrás dejar de sufrir por tus propias cavilaciones?
    • Perdona pero porqué otra cosa se supone que uno deba sufrir sino por nuestras propias reflexiones nocturnas?
    • Venga . Vámonos de cerveza. Vinos. Whisky. Vámonos.
    • Somos dos putos gatos tu y yo, vagando entre los basureros de la ciudad.
    • Una gata y un perro… Me gusta la diferencia.

Noticias de la vejez

En el cuarto de la lavandería empiezan a suceder cosas mágicas que no sobrepasan la barrera del concreto pero sí las de la conciencia. Ya sé cómo prender la luz que antes no servía: al parecer hay una conexión que no funciona debajo del switch, dando unos 4 o 5 golpes rápidos, ella se supone que debe prender. Ahora, puedo ver cosas fascinantes. Por fín, todo está organizado. Como por arte de magia el desorden desapareció. Todo empieza a tener un lugar específico. Duermo tranquilamente. Hallo un poco de mi, aquí.

Esta noche descubrí mis piernas. Hace mucho que no las observaba. Encontré esos tres lunares en los muslos que tengo desde antes de tener uso de razón. Realmente hace mucho frío. Mucho. Casi no me deja escribir. Desde antes de tener uso de razón, ya hace algunos años, no serán muchos pero a la vez sí. Porque, y hasta ahora empiezo a darme cuenta, los años pesan.

El año pasado en las montañas de Italia conocí a esta mujer de 79 años. Un vivo retrato de a esos que les pesan los años. Mirada distraída y desganada, de poco comer, de pesimismo absoluto, de pocas sonrisas y pocas emociones. Es poco lo que sé de esta anciana mujer; sé que entre las dos hay una brecha de mundo que se metió entre nosotras sin que ninguna de las dos nos diéramos cuenta. Una cuenta de días tan igual a la cuenta de años, días que para la historia pueden ser años. Nos une el hecho de ser mujeres, pero nos separan los kilómetros luz que hay entre nuestras cabezas. Y está bien. Lo impresionante es su cansancio de la vida. Sólo ella sabe que vio en estos 79 años, y qué no vio. Sólo ella sabe el porqué de sus pasos pesados, el anhelo de muerte.

Esta mañana en el trabajo, estuve viendo en directo la aparición de Fidel Castro, en la clausura del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y la celebración de los 50 de la invasión a Bahía Cochinos o a Playa Girón. Wiki pedia resume bien: fue una operación militar en la que tropas de cubanos autoexiliados, entrenados, financiados y dirigidos por la CIA, intentaron invadir Cuba en abril de 1961, con el propósito de tomar una cabeza de playa, formar un gobierno provisional y buscar el apoyo de la OEA y el reconocimiento de la comunidad internacional. La acción acabó en fracaso en menos de 72 horas, fue completamente aplastada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Más de un centenar de invasores murieron, y los cubanos capturaron a otros 1.200, junto con importante material bélico. En el bien o en el mal, los “malos de la película le ganaron a los héroes gringos en la vida real”.

HA – HA!! (By Nelson Muntz)

Y bueno, Fidel llegó con su sudadera oscura, sus canas, sus arrugas, su vejez en su esplandor. Se sentó allí como un Rey, sin decir palabra, con el solo orgullo de sentarse frente a toda esta cantidad de gente que lo aplaudía, sabiendo sólo él en su cabeza, todo, todo, lo que en el bien y en el mal significaba ese aplauso. Sabían ellos porqué aplaudían? No. Lo sabíamos nosotros? No. Lo sabían ustedes? No. Y ellos? Tampoco.

Lo sabía él.

Me acordé de mi abuelo que es menor 14 años que Fidel y padece el terrible Alzheimer. Él no sabe quién es, no sabe quiénes somos, pero, tampoco se lo pregunta. Es el nivel de inconciencia más verdadero, más real que pueda existir. El vacío. El blanco.

Ahora, imagínense ser Fidel y no acordarse de nada! Él tan aclamado y tan odiado, tan todo. Tan revolucionario, en el sentido personal. Una cara. Un icono. Haber mantenido a todo un pueblo soportando ir en contra. Y esto no tiene que ver con la política, sino con el hecho del ser rebelde porque sí, de llevar la contraria por las razones que sea. Se requiere mucho valor.

Hoy Fidel no dijo palabra, sólo tenía esta mirada imperturbable, tranquila, serena. Mayor unos cuantos años que aquella mujer italiana, Fidel encarna el sentido más sublime de la vida, el haber vivido, y gozar del placer y el honor de haber puesto la propia tinta en el papel de la historia. Claro que todos tenemos una historia personal y rica, pero hay personas que logran, de algún modo, marcar de manera significativa la vida de otras personas, y son recordados por ello con el paso de los años.

Ahora que veo mis piernas, descubro mi corta edad, pero puedo ser conciente del saber que los años pasan y marcan la existencia irremediablemente, que el tiempo transforma constantemente, pero dejando constancia de ello en la mente, y en el cuerpo. Cómo serán estas mismas piernas dentro de algunos años? No recuerdo ni siquiera cómo eran, recordaré cómo son en este momento? Sinceramente no lo sé. Lo que sí sé es que cambiarán, y seguramente será doloroso. Al final todos recuerdan sus épocas de juventud con nostalgia, su belleza perdida, la salud. Aprender a amar los años y la cicatrices del tiempo.  Recién leí un artículo de esa feminista francesa Florence Thomas (68),  una académica que se enorgullece de su vejez y sus arrugas, y quien desde hace muchos años vive en mí país y se ha hecho famosa allí. En el artículo le reclama a una diva colombiana, Amparo Grisales (55), que tiene el cuerpo de una mujer de 30 años, perfectamente esculpido, el rostro terso y la sensualidad al máximo a pesar de los años, quien a través de la venta de una crema anti edad, está construyendo en las mujeres colombianas el deseo de ser siempre jóvenes y bellas, como ella. Sin embargo Amparo ha llegado a los 50 con ese cuerpo sólo con ejercicio y buena alimentación y se queja de las jóvencitas de 18 que ya tienen 3 cirugías. Qué hay de malo con verse jóven a los 55 y que hay de malo con verse viejo? Interesante debate, no?

Aquí el artículo publicado en el periódico El Tiempo (otro interesante debate su nueva página web que te dice qué debes saber y qué debes leer, porque lo creen a uno estúpido). Por favor leer los comentarios.

– Aquí lo que dice Wikipedia sobre Amparo Grisales, a quien respeto.

Para concluir creo que no soy digna de escribir cualquier cosa sobre la vida, y después de saltar de Fidel a Amparito, puedo decir que me estoy dando cuenta de que el tiempo pasa. Y la juventud algún día también pasará. Esta juventud sin esperanzas y sin futuro, desde las españolas, a las rusas, pasando por Pakistán, Suriname y la China, hasta las gringas y las argentinas, las australianas y las somalíes. Un día nosotros seremos los viejos, y recordaremos lo bueno y lo malo que hicimos, no como individuos, sino como generación, en ese momento de seguro será tarde para tratar de hacer las cosas bien. Nosotros marcaremos un rumbo queramos o no, seamos concientes o no, sea bueno o sea malo. Ojalá que sea bueno, o al menos no tan malo. Para que las próximas juventudes tengan sueños y vivan su juventud como yo quisiera hacerlo ahora, sin tanta desesperanza y tanta desgana, puedo ofrecer la mía. Apago las luces con mil pensamientos en la cabeza. Voy a la cama, mañana hay que trabajar.

(Mañana en ALER Satelital (4pm Ecuador),  la Juventud Sin Futuro de España habla para Latinoamerica)

Sobre la belleza femenina

Dejando claro que creo firmemente en la independecia y libertad de la mujer, que soy de aquella corriente feminista que considera a la mujer el poder que mueve al mundo, y que de hecho, a empujado a la historia hacia adelante. Que afirmo fervientemente que las capacidades femeninas son mucho más efectivas de lo que se cree y ha sido desde hace siglos un secreto por descrifar, y que aún pueden guardar la salvación de esta sociedad. Hago parte del ese grupo de mujeres que odian a otras mujeres, cuando las vemos exhibiendo su cuerpo por dinero, cuando regalan su dignidad, cuando se dejan tomar como objeto sin respeto alguno, cuando creen que ellas mismas deben estar en casa obedeciendo a su marido y que son “trofeos” o que nacieron irremediablemente para una fatalidad procreadora. Detesto a esas mujeres que no se quieren como son, y a los 20 años ya han sufrido el karma de tres cirugías y cuya máxima en la vida es tener más zapatos que la vecina. Repudio a esas que creen que su salvación es encontrar un marido rico, pero sobretodo a esas que no reconocen en lo más mínimo el encanto de nacer mujer.

Ciertamente estas últimas afirmaciones son justificables, y sin duda hay mujeres que inteligentemente usan su belleza física y saben manipular el sistema a su antojo. Quien reproche tiene todo el derecho de hacerlo, siempre y cuando, sea con una respuesta inteligente. Aclarando estos aspectos, hablemos entonces de la belleza femenina.

Santo Tomás de Aquino dió la mejor definición de belleza que jamás haya oído: “Belleza es todo aquello que causa placer la primera vez que se ve”. Esto implica diferentes reflexiones: Cualquier cosa puede ser bella; Placer tiene muchas definiciones pero en su totalidad, es un pensamiento o una sensación agradable y positiva; este Placer debe generarse instantáneamente ante algo que no conocemos, que no hemos visto antes; y por último, no es lo mismo que veo yo, a lo que ve usted, la belleza está en el ojo del espectador.

Debo aclarar también que ese cuento de la belleza interior a mí nunca me ha convencido, es decir, claro que una persona puede poseer muchas características de su personalidad interesantes y bondadosas, esto lo hace una buena persona, o un excelente ser humano. Pero eso no es visible, es reconocible a través del tiempo y de la cercanía con esa persona. Yo creo en la belleza física, no sólo humana, algo bello es algo que se puede reconocer a través de los sentidos, una composición, una obra de arte, una textura agradable, un buen aroma, o una comida deliciosa.

Como se puede leer en el primer párrafo, y como ha escrito Clarissa Pínkola, creo que la naturaleza femenina es un mundo poco explorado. Creo que tenemos conexiones y tendencia a ser sensibles hacia cosas que los hombres no son capaces de sentir. Soy también defensora de la naturaleza y del papel que el genero femenino humano está para cumplir, independientemente de cuán intelectual, homosexual, atractiva, emprendedora o post moderna seas.  Porque está claro que cada minúscula especie del planeta tiene un papel en la armonía del mismo. Y una mujer debe ser bella estéticamente hablando.

No se trata de hacer una batalla entre las mujeres poco agraciadas, no me considero la belleza por excelencia, he de haber mis defectos físicos, como todas los tenemos. Pero el ser poco agraciada no interfiere con el ser atractiva y hembra. Claramente la belleza femenina tiene un papel importante en la atracción del sexo opuesto (y esto no es machismo, un hombre también debe cortejar a la hembra) con fines reproductivos, entonces la belleza más allá de ser simple cuestión de estética o simetría, o proporciones, debe ser la afirmación del mismo sexo, el mostrarse no “femenina”, sino hembra. Mujer.

Este post puede tener muchas contrarespuestas, y todas seguramente serían de tipo “cultural” pues la belleza es apreciada de modo diferente en cada cultura. Y es cierto, en cada lugar del planeta, la sociedades han establecido pautas para los roles que debe cumplir cada género. Pero, con pautas o no, la mujer tiene el rol biológico de engendrar la vida, y esto, representa la primera diferencia con el otro género, y lo que otorga al sexo femenino capacidades físicas y psicológicas distintas a las del hombre.

En la sociedad occidental, desde hace, relativamente, muy poco la mujer ha venido luchando firme para dar un giro de 180° a la concepción del papel de la hembra en dicha sociedad. Aunque todavía hay un largo camino por pavimentar, las mujeres de hoy – las que hemos querido aceptar el reto – gozamos de ciertas libertades que nuestras abuelas, por más que se sientan celosas y crean que sus tiempos fueron mejores, no vivieron. Simone de Beauvoir con el simple hecho de titular una de sus obras “El segundo sexo” recuerda al mundo que hay un sexo al que incluso grandes intelectuales como Freud y Nietzche subestimaron.

La Revolución

Playa del caribe, una fiesta de vísperas de carnaval. Esta no es una fiesta común, es un concierto de músicos underground de todo el país, sus influencias son claramente africanas al mejor estilo de Fela Kuti, o Mtukudzi, con guitarras psicodélicas. La mayoría del público es femenino.

Entrar allí siendo mujer es realmente difícil. Hay demasiadas mujeres hermosas. Pero no de hermosuras comunes, todas estas mujeres son diosas caribeñas. Al abrirse paso hacia la tarima los ojos no pueden dejar de asombrarse ante tanta belleza. Allí están esas cuatro, bailando entre ellas, cada una distinta de la otra, y cada una hermosa como la otra. En otra esquina, está ese par, observando el ambiente  en una charla infinita. Hablando con ese chico, está ella, con ese vestido señido al cuerpo, una melena de león, que al contrario de la leona reclama poder, reclama la parte masculina y fuerte que desde siempre nos han querido quitar. Allá está esa otra compartiendo con su amiga que estuvo en el Amazonas el mes pasado, sus experiencias recorriendo la India. Pasa por tu lado esa otra, con una blusa corta y un pantalocito pequeño, con paso fuerte y decidido, esa mujer reconoce su belleza, intimida a cualquiera, su mirada quema los ojos de los hombres que la rodean. Y allí estaba yo en el medio, feliz de estar rodeada de bellas mujeres, cada una con historias, cada una firme defensora de su feminidad y de su libertad. Este es el mundo de las mujeres, el día que los hombres lo entiendan, pero sobretodo que las mujeres lo entiendan, grandes cambios se verán en nuestras sociedades.

Finalmente, 2000 años de patriarcado no parecen haber funcionado muy bien.