trenes y cabezas

Salto de un vagón a otro, no hay nadie.
Voy sola en este tren furioso que del mar se dirige a la montaña, atravesando bosques y parajes cubiertos de niebla.
Carroza 7, cero personas.
Carroza 6, cero personas.
Carroza 5, cero personas.
Busco saltar a la carroza 4 pero me quedo atrapada en el frágil espacio entre carrozas,
donde los ruidos de la ferrovía pasan en diabólicos 4/4, y no en los dulces 3/4 del confort de la carroza,
donde el viento gélido de los Alpes que se convierten en Apennino, entran por las hendijas del acordeón.
Trato de abrir la puerta, de buscar unos ojos piadosos.
En la carroza 4, cero personas.
Muy al fondo, quizás en la 2, se vislumbran algunas cabezas que no saben que me quedé atrapada en el intestino de este gusano de metal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s