Esperaré el verano con el alma en pausa

No miraré tus ojos con incandescente furor,
no abrazaré las piedras frías de esta casa,
no me quitaré el abrigo para dormir
no beberé el vino de la consolación.

Callaré los tambores de mis dientes,
lanzaré mis últimas hojas al lago congelado,
escribiré una interminable alegoría a la primavera
y cada noche la quemaré en tu chimenea.

Me soltaré la trenza cuando vengan los fuegos del sur,
liberaré mis senos de las letras acumuladas,
caminaré sobre la nieve derretida,
germinarán en nosotros aires de frambuesas,
moras,
y fresas.

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