Solar

Acostada bajo el sol ardiente
veo el rojo de mis párpados
y siento el resquebrajarse de mis labios.
Mi frente abrasada se cubre con su último pensamiento.
Gritando, obedezco.
Las palmas de mis manos buscan frescor en la arena
solo encuentran polvo añejo.
Un gallinazo me acompaña piadoso.
Me curto.
Me duelo.
Me quemo hacia adentro.

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