Castel Dho

Una llamada que conduce a un túnel.
Un túnel que atraviesa el castillo.
El túnel atraviesa el año 1000.
La última luz eléctrica.
Una advertencia intermitente.
En el suelo, un pájaro recién muerto.
Mordidas de gato.
Olor a humo antiguo.
Madera impregnada de tiempo.
Piedra cargada de almas.
Ojos que miran desde las ventanas silenciosas.
Ojos que aguardan detrás de los muros oscuros.
Puertas entreabiertas que respiran.
Viento inmóvil que sale de mi pecho.
Tropel de gritos inquietos.
Estampida de pasos mudos.
Leyendas que se autonarran.
El túnel no termina.
Mi sangre tampoco.
Mis pupilas se agrandan hasta volverse un ojo negro.
Ojo negro que dobla la realidad.
Mis orejas se alargan y agudizan.
Hasta sus membranas llegan sólo frecuencias inhumanas.
500 latidos por minuto. Un ratón.
El túnel no termina.
Mi sangre tampoco.
El corazón respira humo.
Los pies, frío.
El silencio habla otro idioma.
El vacío está poblado.
Mi garganta lo sabe.
El túnel se abre al cielo rojo.
Poco a poco vuelvo a respirar la noche.
Vuelvo a adquirir forma humana.
Pero ya no soy yo.

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