La hora de la nada

Y bien, has vuelto. Qué vienes a buscar? Símbolos negros sobre un espacio blanco que den sentido a algo? Algún significado? Una pista? O quizás belleza, poesía, un refresco para el alma? En el segundo que marca la diferencia entre un día del otro, escribo esto para llenar un espacio vacío que hay en mi cerebro. Los últimos dos días han sido un fluir con un único sol y una única luna, y aún así se cuentan 48 horas. Así mismo se dividen dos años, pero la división del tiempo es sólo una división mnemónica, visual, abstracta, el tiempo no se puede cortar, su fluir es constante, como el sonido de nuestras palabras que se tocan con la otra haciendo de nuestros discursos una cascada constante. Las palabras y cada uno de sus significados las dividimos en nuestras mentes, en un segundo o tercer momento, sólo cuando necesitamos detenernos a hacer cuentas, a pensar bien. Luego están las comas, los segundos, los punto y comas, los dos puntos, los minutos, los medios días, y los días, las noches, los meses, los signos exclamativos, los años, los párrafos, las comillas, los paréntesis, las canciones, los semáforos, los ritmos, el latido del corazón, la respiración, una palabra, una sílaba, una frase, una tarde, este texto. Abres esta puerta buscando algo, a mí quizás, a mi fluido de pensamiento, al tiempo que he dedicado a este momento, que señala el límite entre el hoy y el mañana, o quizás tu estás tratando de darle sentido a este espacio de tu tiempo… que no llega, que no se llena, que está en blanco, como el espacio que sigue después de cada letra. Con qué quieres que lo llenemos querido lector? Con un pensamiento mío o con un pensamiento tuyo? O porqué no, con un pensamiento de ambos? Será posible crear un pensamiento único sin que esto sea una dictadura de quien escribe? Un pensamiento tornasolado, que se mueva y cambie de color, que brille y deje espacios de luz que bañen la cara, un pensamiento que pueda tomar cualquier forma, que entre por los ojos y los oídos, la boca, la nariz, que toque la lengua y agite el pelo, baje por el cuello hasta los pies erizando cada poro de la piel, vuelva y suba y se meta en el pecho, y lo empuje, y bombee vida, y sangre y calor, y te haga respirar y exhalar estrellas. Esta es la hora de la nada, en menos de un segundo será un nuevo día, y no notarás la división, porque el tiempo no se detiene, ni la vida, ni la energía, ni el pensamiento y así, este texto se queda sin punto final

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Una respuesta a “La hora de la nada

  1. Vine a buscar tu intimidad.

    Pero sì, me voy con mis pretensiones sueltas.

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