A orillas del Estrimón

Largo camino de sal

Últimamente he soñado mucho contigo

Te pregunto cuando vuelves,

Esquivas la mirada, teniendo algo que decir pero mordiéndote la lengua.

-Estás lejos

Los lugares donde te vi sonriente ya no son los mismos

Sin tus penas y esas cosas que haces para esconder tu tragedia

Sin tus ojos de loco preguntando cuando acabará el viaje

Ahora que vuelvo a pasar por acá (sin ti), debo reconocerlo: Yo tampoco soy la misma

Eran días frenéticos, el tiempo distorsionaba nuestros rostros

Tuve miedo, tuviste miedo. Tuve miedo de ti, tuviste miedo de mí

Y aún así nos abrazábamos fuerte para protegernos de lo extraño

La noche caía en picada halando nuestras almas al inframundo

Yo contaba los segundos en el reloj, para darte paz

Ahora soy yo quien no los cuenta, para darme paz

Pero el tiempo implacable corroe hasta lo que no es metal

El tiempo, y la sal del mar.

El mío ha sido un camino lleno de alaridos desesperados que nadie nunca escuchó

El tuyo una constante huída, unos oídos sordos al ruido del mundo

Y sin embargo insistes en venir a verme, a pesar de los obstáculos que nosotros mismos construimos

Desesperación

Jeroglíficos que caen del cielo y que nadie atrapa

Un teléfono que repica y que nadie contesta

Un viejo radio que ronco suena sepultado después del terremoto

Silencio

Las luces en la carretera nocturna retornan a mi mente antes de dormir

Caras diversas de hombres diversos con corazones diversos que me observan sin embargo con el mismo amor. Con los mismos ojos

Múltiples nombres. Eres siempre tú

Imágenes y palabras envueltas en humo

Notas de psicodelia que caen sobre el parabrisas

Túneles muchos, uno tras otro, pequeños tramos de luz, largos tramos de oscuridad

Aceleraciones de motor y de alma

-Dónde quieres ir?

Si miras a tu derecha acá estoy, al lado de la palanca de cambios

Pero no dejes de mirar la carretera que está húmeda y la niebla encubre a los salvajes que se cruzan por nuestro camino

En nuestra espiral onírica no hay adioses

Esta no es la maldición de Orfeo

Si se te olvida que acá estoy, basta con mirar atrás

Y sonreiré. Y sonreirás.

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