William Rowan Hamilton

Cuántas veces voy a tener que encender un nuevo fósforo? Cada vez que prendo uno, se apaga al instante, un deja vu que se repite secuencialmente. Malditos fósforos rebeldes, está el que se dobla, está el que se parte, está al que se le cae la pólvora, está el que se hace frotar mil veces, están los que se prenden y se apagan al instante, están los que duran prendidos un par de segundos, te dan algo de esperanza, y cuando acercas tu tabaco apretado por tus labios al débil fuego del miserable fósforo, este se apaga. Están los que se apagan cuando con cuidado quieres prender y en lugar de aspirar, soplas una delgadísima corriente de aire de la nariz. Bueno, esta es culpa mía. Pero igual, estoy coleccionando los fósforos muertos para contarlos hasta que llegue el milagroso que encenderá mi tabaco. Tomo la cajetilla la hago sonar, noto que quedan pocos, no más de cinco. Abro rápidamente la cajetilla, queriendo desnudarla, y aparecen tres tristes fósforos, dos con la cabeza hacia arriba y el otro con la cabeza hacia abajo. Quién será el ganador? Los estoy analizando. Uno de los cabezarriba tiene la cabeza de pólvora más grande que el otro. El cabeza abajo la tiene normal. Bien, cuál será el primero en quemarse? Elegiré al cabeza pequeña, para eliminar al más débil…No duró ni medio segundo. Sólo alcancé a oler su llama, no pude verla, de pronto una chispa quizá. Vamos con el otro cabezarriba, el que la tiene grande. Oh Sorpresa! Demostró porqué es el mejor. Se encendió en el primer intento con una llama grande y fuerte que un poco me tomó desprevenida. La vi encenderse frente a mis ojos. Falta el cabeza abajo, el favorito de todos, el que más nos gustaba porque era el diferente. Valdrá la pena gastar fuego sólo para ver si efectivamente era bueno también como este último prodigioso, o malo como los 23 hermanos suyos que se quemaron previamente? O puede más la curiosidad del juego? Ustedes qué opinan?

Hagamos algo, yo lo voy a prender, aunque eso signifique quedarme sin fósforos por hoy, y quizá mañana. Después de pensarlo un rato, creo que vale la pena quemar a nuestro cabezabajo. Además el último de una cajetilla de 40 fósforos. Dónde a lo mucho habrán servido unos 7. Comenzó un juego sin querer y creo que vale la pena saber cómo termina, esos son los pequeños gustos que podemos darnos en medio de este gran juego del cual no conoceremos el final. Entonces jugaremos todos, ustedes y yo, a ser dios en este momento, a jugar con la mecánica cuántica, esa de las probabilidades, esa que usa al azar como un elemento clave del juego, la de la teoría de la perturbación. Cuánto durará su vida útil? Podría quedarse allí dentro y ser usado en algunos días, o podría no funcionar uno de esos días, o podría no prender ahora, o podría finalmente prenderse maravillosamente para que una pelagata que se cree dios lo observe consumirse entre sus dedos sin tener ningún uso más que el de satisfacer un deseo bobo más que una posible utilidad necesaria. Qué buen dilema. La verdad no sé qué hacer, si continuar con mi deseo de jugar o si usarlo para cualquier necesidad profunda. No es una cuestión sencilla. De pronto una bocanada de humo nos relaje las neuronas. Oh! El cigarro se ha apagado en el cenicero. Debo prenderlo. Sonrío. Tengo la oportunidad perfecta para usar el fósforo, pues será utilizado para algo positivo y necesario, y además para satisfacer un juego. Aunque si lo pienso bien, estaba apunto de encender el cigarro para tratar de pensar un poco mejor la anterior cuestión ultra trascendental. Entonces todo gira entorno al mismo juego. Jugamos? Y si lo pienso bien, asesiné 23 fósforos anteriormente sin ninguna justificación realmente útil, lo hacía por el deseo de fumar. Todo giró desde el inicio alrededor de la pasión y del deseo.

-Intermedio-

Fue un maldito fraude. Tantas palabras para nada. El maldito resultó ser un pobre diablo como los demás. Se apagó cuándo no había alcanzado a prender. Bueno, creo que al final estuvo bien hacerlo, si lo hubiera guardado no habría servido para un carajo tampoco, aunque termino con un pequeño problema, ahora no tengo fósforos y el cigarro sigue apagado.

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