Pequeñísima oda a la utopía

Yo habito donde no llega el ruido de la ciudad, donde comienza la nada y termina el todo. Habito donde los niños no son hijos de la calle sino hijos del campo, habito donde termina el asfalto, donde se rompen las olas del viento justo detrás del volcán. Habito donde las horas no se llaman horas sino primaveras, donde el agua no se esconde, donde las hierbas sirven de cama, medicina y todo. Habito donde los pájaros anidan al lado de las tortugas, donde las libélulas se detienen a contemplar los primeros rayos de sol. Habito donde nadie existe, donde los nombres se dejan sólo para las plantas y los animales y nosotros somos sólo una parte más de la existencia, no mejor que las rocas o los hipopótamos. Habito donde el río es mejor que la TV, donde los sueños son el quéhacer diario, donde la piel es terciopelo y mutuamente nos cubrimos todos con ella.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s