Voz en off

No hay peor sensación en el mundo que la de sentir esta voz dentro de mi cabeza. Esta voz que susurra cosas que a veces no se pueden entender, pero que espantan. Quién? Quién está aquí dentro? Cómo llegaste hasta aquí? … Un attimo de terror. De verdad nos sentimos seguros de nuestra “privacidad”? Qué guardamos de nosotros únicamente para nosotros? A veces imagino mi cabeza como un bunker, donde creo y confío que estoy sola conmigo misma, donde nadie absolutamente podría llegar alguna vez hasta allí, un lugar del cual sólo yo tengo la llave. Y depronto, en el clímax de la confianza de esta intimidad primordial… la voz. Voz que no carga mensajes de paz. Voz que envuelve mi mente como nubarrones negros que se ciernen sobre la ciudad. El juego perverso que todos estamos jugando, este mal fundamental que todos llevamos dentro. Estamos todos condenados a él, incluyendo el santo.

Inmóvil en la cama, las paredes ya no parecen tan seguras, ni las cortinas anti voyeur, ni la puerta impenetrable. Fingiendo no sentir miedo, permanezco helada y tiesa bajo las cobijas, acomodando palabras para eliminar los malos pensamientos, pero siguen ahí. Inquilinos que siempre han estado allí. Suspiro profundo queriendo tranquilizar las venas, pero este temor que mantengo oculto se cuela entre los calados de la noche y de la vigilia. Se aprovechan de mi alma sola para perturbarme en el inconciente. La mezquindad, la culpa, el error, la maldad.  Así nutrimos a nuestros huespedes, comen de nuestras peores pasiones. Y ellos viven justo allí, en el espacio abismal y oscuro que separa la conciencia del sueño. Y cada noche vuelven, porque la noche siempre vuelve incesante, con sus voces que anuncian muerte. El espacio que en mi mente se preña de miedo, de sueño, de remordimiento. Ha sido siempre esta la historia de la noche, historia que ha engendrado los más siniestros poemas.

Dicen por allí que siempre estamos solos, pero no, siempre hospedamos en nosotros fragmentos de pasado que vagan perenne por los pasillos de nuestra mente, vidas solitarias que caminan en procesión recitando una y otra vez sus propias penas, como si no las conocieran ya bastante bien. Cadáveres delirantes que atraviesan mis túneles. La muerte está pegada a las paredes de mi mente como la humedad al techo de mi alcoba o el hongo a las baldozas del baño. Y en este sufrimiento, en el medio de esta tormenta, no me queda más opción que volver a mi cueva oscura donde puedo no ser, donde no tengo que verme al espejo, donde los demás no existen, donde puedo llorar sin que nadie me escuche, donde mi llanto no es más que un eco insonoro. Corro hasta allí, hasta mi guarida, y cuando me creo por fin sola, por fin tranquila, por fin en silencio… La voz.

Anuncios

Una respuesta a “Voz en off

  1. Aquì de noche solo llega una voz, la de la fiesta que nunca se acaba, de domingo a domingo. No sè que es peor. Animo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s