The Devils

Esta noche soñé con Grandier, Jesús, Dios, Todo. Con su rostro perfecto, su virilidad en los poros, su grandeza, su mente profunda, sus palabras certeras, su poder, su genio. El hombre en su máxima expresión, el hombre que busca no a Dios, sino ser Dios.  También yo, como sor Juana de Los Ángeles, me enamoré de él. Sentí la necesidad de beber la sangre de sus yagas en un idilio sexual, hacer el amor con el mismo Jesucristo, la paz en persona, el hijo de Dios, el antes y el después. Jesús hecho carne, hecho hombre, con los deseos sexuales de cualquier  humano, deseos que se acercan al verdadero amor entre un hombre y una mujer, y por ende al amor a Dios. Un orgasmo digno de las trompetas de los ángeles, del sol de Dios, del volar hacia él.

Anoche mientras yo veía The Devils, obra maestra del cine, en su cama dormido a los 84 años moría Ken Russell, director de tan mangífica poesía hecha imagen. Justo el mismo día, y porqué no, talvez también en el mismo tiempo, durante unos segundos estuvimos unidos bajo el manto de calma que es el arte. Yo, maravillada por su creatividad, él concluyendo su obra final… la propia vida.

Hijo de un comerciante de zapatos cuyos accesos de violencia hacían que su madre y el niño se cobijase en salas de cine mientras no remitía su ira -como relata en su obituario el diario The Guardian,- Russell se ganó al público entre finales de los años sesenta y principios de los setenta con películas como Women in Love (Mujeres enamoradas, 1969) y The Devils (1971). Estas obras marcaron su despegue artístico y también la línea polémica que siguió su carrera.

Women in Love, que ganó el Oscar a la mejor actriz femenina (Glenda Jackson) y tuvo tres nominaciones (entre ellas, mejor director), estaba basada en una novela homónima del escritor británico D. H. Lawrence, y resultó bastante impactante en la época por una escena en la que dos actores -Alan Bates y Oliver Reed- se peleaban desnudos.

The Devils, un drama religioso con una provocativa escena de una crucifixión, no recibió un reconocimiento tan significativo como el de la Academia del Cine hollywodiense pero copó las taquillas en Reino Unido durante ocho semanas. Parece que al público le gustó. A algunos críticos le debió de agradar menos por su carácter iconoclasta -el del diario The Evening Standard opinó que era de una “indecencia monstruosa; lo hizo delante de Russell, en una entrevista en la televisión, y el director reaccionó atizándole con un ejemplar enrollado del Standard-.

Russell empezó su carrera en la cadena británica BBC, dirigiendo durante 11 años documentales de arte centrados en compositores como Claude Debussy y Richard Strauss -esta última, la pieza de la que estaba más orgulloso-. Más tarde, en su carrera en solitario, además de las citadas Women in Love y The Devils, dirigió otros filmes como The Music Lovers (1970; un biopic sobre el compositor Tchaikovsky) o Tommy (1975), una adaptación de la ópera rock de la banda de música The Who.

 

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