Lapislázuli I: Charla con un loco

Lapislázuli

Volví a mi casa un poco triste. Vi una de esas películas tan bien hechas, tan reales, que asustan y deprimen, simplemente porque recuerdan que el mundo es una mierda, que la vida es una tragedia y que el sufrimiento es su única constante. Volví al cuarto oscuro de la lavandería. La luz de la habitación se jodió completamente, no se ve nada, absolutamente nada. Me metí entre las cobijas con un sentimiento oscuro dentro de mi, y con la intención de poner la cabeza en blanco, cerré los ojos.

Un sol implacable tiñe el interior  de mis párpados de color rojo encendido, y me quema la piel, llevo el torso semidesnudo. Una gota de sudor rueda por mi frente y termina en mi oído. Me reincorporo rápidamente y ahí está él, con una guitarra y la vida roída como su barba. Me sonríe. Iniciamos una caminata por este desierto, al fondo se ve una hermosa cadena montañosa con nieve en la cima. Un hermoso lago a nuestros pies.

Él me recuerda a un extinto profeta, aquél delgado, blanco, con barba y pelo largo, que hablaba locuras. Nos sentamos a la orilla del lago, a observar el medio día.

Xeh: En qué parte de nuestra única, querida y contaminada nave espacial te encuentras?                                                                                                                                Soñador D: Brasilia

Xeh: Qué tal la vida? Eres feliz?                                                                                      Soñador D: Creo que sí, por un segundo conocí la felicidad y tu dónde estás? Eres feliz?

Xeh: En Quito, muerta de frío… Feliz? Llámemosla momentánea                        Soñador D: Qué haces en Quito? Por favor salúdame al Cotopaxi, y de paso al Pichincha para que no hayan reconres – dijo sonriendo.

Xeh: Hago un programa de radio de denuncia social en Latinoamérica. Hoy la desnutrición infantil en Guatemala, ayer los mapuches de Chile, mañana Brasil y el tema de la educación…                                                                                                      Soñador D: guauuuuuuuu! Qué groso! Tu voz  se escucha en toda Latinoamérica, no es para poco. Crees que pueda tocar mi guitarra y que al menos sea escuchada por alguien alguna vez?

Xeh:  Eso no es un problema. Búscamos gente como tú. Sería un gusto tenerte en Quito… me encantaría verte                                                                                                     Soñador D: Masa, Xeh y como es? Se vive ahí? Hay laburo?

Xeh: Pues estamos todos igual de jodidos no? Es cuestión de suerte, como todo.                                                                                                                                                          Soñador D: seee, está todo tan loco.

Xeh: Ven aquí, donde estoy yo, ven por el Río Amazonas                                           Soñador D: Viajón! en cualquier momento aparezco, es sólo llegar. No ha de ser tan difícil, estos piés han estado reclamando nuevas espinas.

Xeh: Siento una gran necesidad de volverte a encontrar, todos parecen siempre tan metidos en el viaje y tan convenidos de “la realidad” que a veces me confunden y termino yo también engañándome a mi misma.                                 Soñador D: todo corre hacia ahora, aquí estamos sin haberlo querido y sin estarlo realmente, y si, ‘tá to’o mundo loco en este mundo.

Xeh: muy loco webon! muuuuuuy loco! a veces no sé si voy a resistir. Debe ser por eso que necesitamos encontrarnos… para recordarnos mutuamente cómo es realmente el asunto.                                                                                                                    Soñador D: Si, ya sé. Es una cagada. La gente está loca, tanto, que para ellos, nosotros somos los locos. Y sabes? Se vuelven peligrosos, y a esos que nos recuerdan que es sólo un paseo, los matan, los desaparecen. Hay que tener cuidado, pero también pienso que debemos intentar ser luminosos porque pronto las cosas van a cambiar y vamos a tener que estar bien en la justa.

Xeh: Cuándo?                                                                                                                           Soñador D: no sé pero creo que no va a durar mucho más esta locura así y seja voce a mudanza que espera ver no mundo. Y hay que estar en la jugada, bien firmes.

Xeh: Me estás asustando, pero si dices que es la solución, confío en ti. Qué debo hacer?                                                                                                                                                     Soñador D: tenemos que ser nosotros el cambio que esperamos ver con cosas básicas. Estuve viviendo fuera de la ciudad reciclando al 100 y con baño seco y guau loco… no sé, estamos muy lejos de la natura pero hay que volver a intentar. No olvidarnos de ella nunca, y recordar que no somos más que una parte mínima del cosmos, cosmos que además nosotros no conocemos y por ende, no sabemos en realidad qué hay detrás de él.

Xeh: tienes razón… hemos olvidado muchas cosas, comenzando por nuestra propia ignorancia y nimiedad.  Esta vorágine de reflexiones me apabulla e incluso me produce temor.

Hubo silencio. Nos detuvimos a observar como un color turquesa radiante se apoderaba del lago; lo que era una línea sutil en el horizonte, está a punto de llegar a nuestros pies. Los latidos del corazón empezaron a acelerarse al ver el azul que se acercaba, expectantes, no le quitamos los ojos de encima, y justo en el momento en que el agua se había convertido en un Lapislázuli, un viento suave pero imponente nos impactó el rostro.

Soñador D: Abajo el miedo, arriba el arte! El viento sobre el lago hace visible lo invisible. No te deprimas, explota desde adentro. Escucha al maestro que dijo:

Lo que estalla desde adentro es fuerte                                                                                          Lo que quiebra desde afuera es débil

Xeh: Eres grande. Eres luz. Gracias.                                                                                       Soñador D:  Sigue tu camino y recuerda, que es sólo un sueño. Somos sólo lo que nuestra imaginación ha querido que seamos.

Desperté habiendo olvidado todo lo anterior, me dirigí con prisa al cafecito de enfrente, a tomar algo caliente para apaciguar el frío. Una cara conocida interrumpió mi reflexión matutina, esa clase de reflexiones eternas y sin salida que se hacen con la mirada perdida en el firmamento, y con esa cara que grita al destino, te odio. Bueno así. No recuerdo a esta mujer, pero su presencia no me incomoda, al contrario.

“Mi nombre es María Paz, tu debes ser Xeh. Vengo de Chiloé, te estaba buscando. Podemos hablar?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s